lunes, 7 de junio de 2010

La píldora del día después


La venta de la famosa píldora del día después se ha disparado de forma insólita. Tal hecho está produciendo una preocupación en buena parte de los expertos en medicina y de los propios farmacéuticos.

Parece ser que la venta en demasía viene dada porque los varones gustan más de ventilar la cosa a pelo que con la gabardina de un preservativo. Así que los fines de semanas se venden cajitas de 24 comprimidos del día después a punta de pala. Y en ese tránsito que va de la noche a la madrugada, hora del demonio, con un par de cubatas en el cuerpo y la playa a tiro de piedra, de la caricia se pasa al ósculo, de éste al sobeo, para terminar con ganas de hacer lo que siempre se ha hecho y que ustedes ya saben, para qué más explicaciones. El chaval le dice a la chavala que no se preocupe y le endiña una bibianita para que no broten problemas añadidos.

A mí lo que me tiene preocupado es que el muchacho compre un lote de dos docenas de comprimidos, ya es ser macho el tío en cuestión, a no ser que les ponga una plusvalía y haga un buen negocio ante los calentamientos que se puedan dar a su alrededor.

Me viene a la chorla aquello que se cuenta de un señor de los de antes que llegó a la farmacia, esperó a que se fuera el último de los clientes y, con cierto rubor, se acercó a la bella farmacéutica y le pidió un preservativo. La bella expendedora le dijo que los condones no se vendían sueltos, sino en cajitas, siendo la que contenía seis de ellos la más ligera. Bien, comentó el señor, déme. Así fue. El hombre abrió la cajita y arrojó 5 preservativos al cubo de la basura, pagó y se marchó. Durante 365 días el buen hombre iba a diario y hacía siempre la misma operación, o sea, llevaba “haciendo el amor” todos los días del año.

La farmacéutica, algo mosqueada, se acercó al señor y le comentó: mire es meterme en lo que no me importa, pero llévese usted una cajita y cada día use usted un preservativo, le saldrá más barato. El señor, rojo como Zapatero, susurró: verá usted, es que me quiero quitar de follar.

Pues eso, que no vayan estos machos de hoy comprando cajas de 24 pastillas del día después y que de vez en cuando se hagan una manuela, que no pasa nada del otro mundo.

2 comentarios:

  1. Ahora que se han conseguido sabores, aromas, diseños, colores... y el calcetín de lana gorda ya no se utiliza para estos menesteres, sale la pildorita de mañana por la mañana. ¡Qué poco romanticismo!

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  2. Así va el mundo y para más inri la huelga del día después. Valientes caraduras.

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