martes, 29 de junio de 2010

La perfección es la muerte


Esto del fútbol da para mil y un detalles que se pueden escapar a los amantes de este deporte que alguien definió como un juego en el que compiten once hombres contra otros tantos y que siempre gana Alemania.

Sirva de ejemplo la sentada que se ha producido en el club de los veinte, llamado también G-20, cuando dos capitanes de esta selección han realizado un aparte, Cameron y Merkel, para visualizar a los alemanes vapuleando a los ingleses, incluido el fatídico gol de los hijos de la Gran Bretaña que no ha dado por bueno el cuarteto arbitral; todo ello, sumado al claro fuera de juego, convertido en gol legal de la selección del excéntrico Maradona ha hecho avivar el debate sobre lo conveniente que sería llevar al rectángulo de juego todos los avances técnicos de imagen para no cometer errores de ese calibre.

Parte del personal, la gran mayoría, aboga por la perfección, o sea, por la ausencia de error. Y eso que en el tenis, un juego de selecta minoría, hasta un fuerte estornudo es motivo de escándalo para los espectadores, en el fútbol, como en la vida, sería la muerte, o sea, la perfección, la ausencia total de humanidad.

El fútbol es lo tribal y ancestral. En él cabe la picardía del jugador que se tira a la piscina y fuerza un penalty inexistente, dar tres o cuatro vueltas sobre el césped como si el defensa hubiese cometido un crimen a fin de que el señor árbitro le saque una tarjeta roja o una simple amarilla y también, lógicamente, el error arbitral, por lo que tiene de humano, es digno del mayor de los aplausos.

Aquí no hay moviola que valga. Sería una guerra insulsa, pues todo deporte tiene algo de guerrero. Se negaría el mayor de los requisitos para que el fútbol posea pasión, el cabreo, el recordar a la madre del árbitro, la venganza, la deshonra y la ignominia, pues todo ello forma parte del reparto de leña, argucias y engaños que conforman un partido de fútbol.

En resumen, que hoy España venza a Portugal en el último segundo y de un penalty inexistente.

3 comentarios:

  1. Comento al día siguiente, con la resaca de la clasificación a cuartos ¿Estaremos en semifinales, porque ¿para qué? Paraguay tiene menos movimiento que un marinero cojo en posición de firmes.
    Bueno, ya veremos el sábado.

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  2. Esto amigo Jesús, está chupado. Al "niño" lo tuvieron que apartar, lo malo es que volverá a repetir. Yo me veo en semifinales, que por cierto la veré en La Antilla, Lepe, Huelva. Allí todo será una fiesta.
    Antes te envío Voces/Tintas

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