jueves, 17 de junio de 2010

Dos desastres, dos


Afirman algunos eruditos de la calle que la cara es el espejo del alma, cosa que no creo en absoluto. Y los hay que dicen que el estado de ánimo repercute en lo que se escribe, esto me lo creo a pies juntillas.

Desde hace un mes no me gusta nada lo que escribo. A mí me agrada dar a las teclas con frescura sobre los miles de problemas, alegrías y anécdotas que se mueven a nuestro alrededor; lógicamente la política es parte esencial de ese espiral que nos envuelve, pero no lo es todo. Y sin embargo, desde que emergió la crisis económica con brutalidad extrema me creo obligado a tratar, casi a diario, sobre la ruina que dicen nos amenaza trágicamente.

Y voy buscando temas en google, prensa escrita, amigos y gentes de toda calaña, y todo Dios anda con la mosca detrás de la oreja. De este atolladero parecía que iba a ser salvado por la Selección Española de Fútbol, conformada por jugones que en su gran mayoría proceden del Barça. Dado los vientos de optimismo que han soplado en la ciudadanía, me dije, lo de hoy, por ayer, puede ser mi resurrección.

Realmente las 4 de la tarde es una hora muy jodida para ver un partido de fútbol. Y menos contra los suizos que, según los malditos expertos, eran unos mantas de mucho cuidado. De manera que me tumbé en el milagroso sofá de enfrente de la tele y dispuse la ceremonia para contemplar la pasada que le íbamos a propinar a los suizos. Pasada media hora, caí en la cuenta que había dado tres o cuatro cabezazos de puro aburrimiento; era demasiado abusar del tiki-taka, del mía-tuya que es como se decía en los tiempos de Gento y Puskas.

Dada la situación amenazante de sueño, cogí las de Villadiego y vi el segundo tiempo en, ya saben, Bar Gran Vía. Pedí un dulzón pampero con su light correspondiente y ya, con otros parroquianos, vencí el sopor, especialmente cuando para escarnio de la nación española los suizos nos crujieron con un gol de un par. Un desastre nacional.

Un nuevo desastre que viene a sumarse al del decretazo de la reforma laboral, pero éste ha quedado relegado a un segundo plano, pues nadie dice ni puta palabra de él.

2 comentarios:

  1. Será, amigo Pepe, que a la Selección Española del jurgo, ya le está afectando el 29 de Septiembre.
    Abrazos y... ¡pasaremos!

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  2. Creo que podemos, pero la cosa se ha puesto complicada. Y es que todo el mundo está oensando en el 29 de septiembre. Qué verguenza

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