miércoles, 16 de junio de 2010

Corte de coleta ante Fcº Javier Ferrer


Los que usamos o tenemos coleta, más o menos ridícula, somos los únicos que nos podemos permitir el lujo de pegarle un tijeretazo, sea éste simbólico o real. Amo tanto a esta seña de identidad, la coleta, no confundir con colita, que manifiesto dejarme mi escaso cabello suelto ante el detalle del que fuese Coordinador Gerente del Ayuntamiento de Málaga, Francisco Javier Ferrer Morató, y en la actualidad Gerente de la Fundación Málaga Ciudad Cultural.

La razón es muy sencilla, ha sido el único de todos los inmersos en intentar conseguir que Málaga ostente el galardón de ser Capital Cultural de Europa en 2016 que ha salido al quite de un artículo que escribí hace unos días y cuyo título era y sigue siendo “Málaga, ciudad infinita, y Cantabria también”. En el somero comentario que hacía Ferrer al mismo, con el que no estoy de acuerdo, pero eso es lo de menos, prometía enviarme documentación sobre el extraño caso de que expertos intelectuales malagueño, tras debatir el slogan con el que esta ciudad podría optar a la mencionada Capitalidad Cultural, decidieron hacerlo por “Málaga infinita”, dándose la casualidad que coincidía con “Cantabria infinita”, marca turística que el Presidente de “las anchoas”, señor Revilla, había registrado para su territorio.

Exceptuando algo que dije sobre “marketing”, mantengo todas y cada una de las afirmaciones que realicé en el mencionado artículo. Más aún, tras la documentación que he recibido de Francisco Javier Ferrer sobre la tesis que avala dicho slogan (me atrevería a nombrar su autor), muy discutible por cierto, se aventura una difícil clasificación de nuestro perímetro urbano, por más que se desee extralimitar a toda la Costa del Sol, como ciudad atrayente y atractiva. Me encanta lo de “ciudad inacabada”, y acogedora del otro, del extraño, pero al que silencia en el registro de hombres y mujeres ilustres por resultar incómodos a las fuerzas vivas del cortijo de siempre.

Sin embargo, y a pesar de todo, por un día dejo suelta la coleta en honor de un hombre, Francisco Javier Ferrrer, único ejemplar de una ciudadanía comprometida que ha tenido la amabilidad de compartir, mejor que peor, una crítica a los gurús de de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia.

Hasta estoy dispuesto a tomar un café con él. O un pampero, que es lo mío.

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