miércoles, 23 de junio de 2010

Churros y churreros


En el principio fue el verbo de Obama el que aconsejó a Zapatero que tenía que ser valiente a la hora de hacer los recortes debidos. Bambi aceptó el encargo, tomó las tijeras y recortó el cheque-bebé, el sueldo de los funcionarios, la política de inversión y la congelación de pensiones. Le dolió mucho, pero lo hizo. Se oyeron quejidos, pero no hubo más remedio.

Me imagino que esta tarde, por ayer, el Congreso de los Diputados aprobará el decretazo de Reforma Laboral, con la abstención de todos los grupos de la oposición, el voto en contra de la izquierda y el voto a favor de ese conglomerado llamado Grupo Parlamentario Socialista. Obama ha vuelto a ponerse en contacto con Zapatero y le ha suscitado al oído que siga adelante con es Reforma que Durán i Lleida considera un churro.

A Obama, Zapatero y al PSOE le parecen bien dicha Reforma que, de aquí a unos meses, se convertirá en Ley. Al resto no le agrada nada. No gusta a empresarios, trabajadores, CEOE, UGT, CCOO y partidos políticos. A Obama, sí. A Zapatero, también. Es lo de aquella conjunción planetaria anunciada por Leire Pajín y que transformaría la faz del mundo.

Antonio Gutiérrez, diputado socialista, Presidente de la Comisión de Economía y es Secretario General de CCOO, ha publicado hoy en El País, por ayer, un durísimo artículo en contra del decretazo de la Reforma Laboral. de él se desprende, y eso le honraría, que no va a votar a favor del decretazo, sino que se va a abstener. El viejo sindicalista Nicolás Redondo, hace un montón de años, votó en contra de una propuesta de su amigo Isidoro, más conocido por Felipe González.

Ibarra, ex presidente de la Junta de Extremadura, también ha publicado en la misma fecha y en el mismo periódico, un ocurrente artículo en el que viene a decir que si la cosa se pone mal, pero que muy mal, existen dos opciones: suicidarte o prostituirte. Descarta la primera y se aferra, el que era tan aguerrido y fiero, a la segunda, o sea a prostituirse, a vomitar sus ideas y deglutir las de los intereses de los poderosos.

Y así vamos, prostituyéndonos, escribiendo pamplinas y fabricando churros a toda pastilla. Ahora bien, si Obama los receta habrá que tragárselos.

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