sábado, 29 de mayo de 2010

Sensualizar "Sólo tiempo"


Nos ha venido Luis Alberto de Cuenca, en la antesala de la Feria del Libro de Málaga, a disertar sobre el vicio de leer. Y ya en pleno mercado de papeles escritos, coincidiendo con el de Madrid, los malagueños y malagueñas pueden pasear por el Parque con mascarillas antipolen y abanicos al canto a la búsqueda del objeto deseado.

Y es que a veces, las más, no siempre se encuentra uno con el libro objeto sensual, libro en sí mismo, sin más y sin menos, libro que lo es por su originalidad.

Ustedes, amigos paseantes no van a encontrarse con el libro que yo he saboreado y sensualizado hoy mismo. Verlo, acariciarlo, oír su aleteo, percibir au aroma y saber del buen gusto del autor. Los cinco sentidos en plenitud de acción.

Me refiero a Sólo tiempo del escritor Francisco Basallote. En su carpeta, doce bellas acuarelas van dando paso al tiempo, al transcurrir de enero, febrero, marzo… y diciembre, y cubriendo cada milagro del acontecer doce haikus descriptivos nos permiten concebir la visión del autor. Colores musicales y música de palabras realizan la cosmovisión del tiempo.

“Tan sólo el cielo/ en los árboles secos,/ tarde de enero”, abre el libro carpeta que queda cerrada con este fresco de versos “Hasta la nieve/ tan sólo algunos pinos/ osan llegar.” Basallote, perfecto conocedor de la técnica del haikus, elabora su flash poético al tiempo que lo inmortaliza en la acuarela, y es en ese ensamblaje puro donde se produce el milagro de la sencilla hermosura. Nada sobra y nada falta. Se manifiesta lo preciso, o sea, la esencia, y desaparece, no solamente lo accesorio, sino también lo importante.

La realidad, lo sabemos todos, es cambiante; por ello la pintura retiene el instante y cuando la imagen se acompaña de la precisión de la palabra, de las diecisiete sílabas que van a nombrar al mundo que ha visionado el artista, la conjunción de imagen y verbo consigue que brote la manifestación sagrada, lo que ya es innombrable e imborrable.

He tenido la suerte, antes de pasear por la Feria del Libro de Málaga de encontrarme con “Sólo tiempo” de Francisco Basallote y estaría por asegurar que me va a costar trabajo encontrarme con algo parecido a “Bajo los árboles/ sólo el ruido del agua,/ la luz de abril.”

Y es que los milagros no proliferan como los hongos de la disimulada “poesía de la experiencia”

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