martes, 11 de mayo de 2010

Moción de censura


Ha quedado claro que Angela Merkel, canciller de Alemania, es en la actualidad el único personaje público dotado de seriedad para ejercer de política. A su lado, los Zapatero, Rajoy, Sarkozy, Berlusconi, Cameron o Brown, entre otros, son unos pardillos siempre a la caza y captura del voto. Y además, es mujer.

Con un 80% en contra de la opinión pública, por el caudal de millones de euros concedido a Grecia para la salvación de la moneda europea, ha acudido a las elecciones en Renania y se ha llevado un fuerte varapalo electoral. Podía Angela haber pospuesto la ayuda una semana, pero sabiendo del peligro que se cernía sobre helenos, españoles y portugueses, no ha dudado un instante en saber que lo esencial supera a lo importante y lo accesorio, o sea, al poder, y ha inyectado esperanza a esta Europa en peligro de extinción.

Cuando eso ocurre, va Rajoy y proclama que el señor Camps, diga lo que diga la Justicia, será el candidato del PP a la presidencia de la Comunidad Valenciana, mientras a Zapatero le sacan los colores por Bruselas y el buen hombre se acogota otra vez y, por fin, a instancias de la señora Angela, promete reducir el déficit público español.

Sabiendo que mi opinión no vale para nada, a lo más para un rato de conversación acodado en la barra de un bar, la única salida que hoy tiene la política española es que Rajoy presente una moción de censura a Zapatero en el Congreso y que la gane o la pierda, pero que se aclare de una puñetera vez si el notario en excedencia tiene capacidad suficiente para gobernar este país llamado España.

Una moción de censura tiene un doble efecto. Digamos que el primero en importancia es desbancar constitucionalmente al actual presidente de la bancada azul; para ello es necesario obtener mayoría absoluta, o sea, más de 175 votos.

Sin embargo, el segundo de los efectos, gane o pierda parlamentariamente la moción de censura, es obtener un aprobado general en la opinión pública, o sea, demostrar al pueblo que tiene las agallas y los conocimientos necesarios para sacar al país de la crisis.

Que Rajoy se deje de mandangas y Zapatero de cabriolas es lo que reclama el pueblo.

Creo yo.

3 comentarios:

  1. ¡Cierto!
    Hasta el momento todo ha sido mEnción de censura y no mOción.
    Que cuente hasta dos, el tres es jugar al escondite inglés y el cuatro es esperar demasiado.
    Ahora me largo al bar, a tomar un cafelito y a conservar, digo... a conversar.

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  2. Después del recorte de hoy, lo mejor es que conserves ¿o no?

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  3. No soy funcionario, no estoy (ya quisiera yo) jubilado, no me pueden restar de los sueldos que no tengo... ¿Qué harán con gentes como yo?

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