sábado, 15 de mayo de 2010

La noria



Estábamos cenando el pasado jueves en Baeza, tal vez algo más de la cuenta para estos tiempos de canina que corren, cuando uno de los asistentes recibió un sms de CCOO anunciándole un paro en la Administración Pública para el próximo 2 de junio y un escueto ¡movilízate!

No es que el anuncio nos diera la noche, pero sí es cierto que pasamos de hablar de Antonio Machado a hacerlo sobre Zapatero y su tijeretazo a la yugular de los funcionarios, al prepucio de los padres que se la juegan y al puchero de los jubilados.

Lo que se dice plenamente de acuerdo no había nadie, los que sí lo estaban en parte eran un par y el resto en total desacuerdo, pero todos, de una forma u otra, coincidíamos en que la forma de concebir el anuncio había sido un auténtico trabucazo que se puede llevar por delante al inquilino de La Moncloa.

Estas ruinas hay que anunciarlas con suavidad, si es posible con una sonrisa, sobando el lomo de los afectados y argumentando que no somos Grecia, pero que llevamos camino de serlo. Pero eso de ahora te vas a enterar de lo que cuesta un peine no es de recibo. El cuerpo, como dice el pueblo, hay que hacerlo. En cosas del sexo, no se trata de aquí te cojo aquí te follo, sino que todo forma parte de una liturgia de acurrucos, caricias y sobeos que sirvan de tránsito para el momento culmen.

Sabedor de ello, el Gobierno se ha lanzado a un contraataque explicatorio y anda eligiendo los personajes, lugares y franjas horarias donde poder sintonizar con las víctimas y tranquilizarlas sin necesidad de que la población efectúe un elevado consumo de valium.

De manera que esta noche, el mejor de todos los ministros en esa difícil tarea de convencer y explicarse, José Blanco, ha elegido el programa La Noria para hacer a la audiencia una paja mental. Soy enemigo de trasladar lo esencial al campo de lo accesorio, pero podría ser que esta noche ese batiburrillo de “La Noria” alcance su mayor índice de audiencias ante el numerito que se prevé.

Desde luego que por vez primera, siempre tiene que haber una primera vez, me apuntaré al vértigo de la noria.

1 comentario:

  1. De una cena con postre dulce a una cena con sal de frutas ¿no?

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