martes, 18 de mayo de 2010

El cerebro masculino


Según la famosa neuropsiquiatra Louan Brizendine, el hombre necesita tan sólo 12 centésimas de segundo para decidir si una mujer le resulta interesante sexualmente, o sea, la mira y clic; cosa bien diferente es si la dama caerá en la red del macho.

Está claro que en este mundo cada quisque hace aquello que le da la real gana, que bien puede ser un Real decretazo. Y si no que se lo pregunten a los jubilados con el clic que les ha largado el presidente Zapatero, por cierto que esta saga, a la cual pertenezco, que ya de por sí tiene mermada su capacidad sexual, al haber sido congelada en su perraje y ante el posible copago de fármacos que estiren la minina lo de las 12 centésimas de segundo es una auténtica utopía.

Pues bien, resulta que la neuróloga en cuestión ha escrito un libro titulado El cerebro masculino en el que segura que se ha adentrado en la estructura del cerebro del hombre para descubrir que hay dentro de su mollera, por lo que demuestra poseer un valor acreditado.

Ella, la buena señora, intenta dar explicación al porqué los hombres no pueden quitar los ojos de unas buenas curvas o al hecho de que los varones siempre están liados con bromas de contenido sexual, y ha llegado a la conclusión que el hombre piensa en el sexo tres veces más que la mujer, o sea, que piensa tres veces menos que ella.

Es en esas desigualdades donde tiene su razón de ser el Ministerio de Igualdad de Bibiana Aído que el acomplejado Mariano Rajoy quiere suprimir, ea, pues no.

La neuróloga hace un detallado estudio de las diferencias que existen entre el cerebro masculino y femenino durante el periodo de gestación, pero nos vamos a quedar solamente en el volumen de la zona existente en el seso para el ejercicio de la sexualidad que, lo que es la vida, es dos veces y media mayor en nosotros.

Sin embargo no me salían las cuentas en carne propia, hasta que al final de la lectura de un extenso documento sobre el libro, resulta que con el paso de los años la mujer iguala e incluso llega a superar al hombre en dicho volumen.

Ya decía yo.

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