jueves, 20 de mayo de 2010

Durán i Lleida, caput


Este buen hombre de actitud seria, pulcro, elegante, democristiano, diputado de CiU, de apellidos Durán i Lleida, natural de Aragón pero catalán hasta la médula, anda estos últimos días de boca en boca, de tertulia en tertulia y de noticia en noticia. Hasta hace un par de días, Luis María Ansón, miembro de la Real Academia Española, lo postulaba para presidente del Gobierno de España.

Pero Durán i Lleida hoy dice una cosa y mañana la contraria. Se coloca al amanecer en contra de la congelación de las pensiones y cuando cae la tarde aboga por abstenerse en la ya inminente votación. Eso sí, con esa seriedad propia de los que cantan la gallina a la primera de cambio.

En la política española estamos un poco hartos de la vitola de visión de Estado con la que se adornan los hombres y mujeres de CiU, gentes de derecha y de orden que igual apoyaron a Suárez, Felipe o Aznar y hoy lo hacen con Zapatero, siempre a la búsqueda de una prebenda para Cataluña. Y hacen bien, pues miran por los suyos.

Hoy este hombre, Durán i Lleida, ha dado con la solución para amortiguar el déficit al anunciar que se retire el discutido PER a los hombres y mujeres de los campos de Andalucía, esa limosna oficial que ha guillotinado el orgullo del jornalero andaluz. Por aquí abajo, por el Sur, sabemos que esta especie de Caritas gubernamental, el PER, trae consigo picarescas prácticas en su aplicación, pero también sabemos que gracias a él existe una paz social en Andalucía, y es que las revoluciones empiezan a gestarse en el estómago y en ese sonar de tripas que se oye cuando el apetito lleva camino de transformarse en hambre.

El señor Durán ha caído en picado y se ha puesto a la misma altura que Zapatero, o sea, intentar salvar la bilateralidad de Cataluña y España como naciones independientes, la embajadas catalanas en el exterior, los fastos y sueldazos de la clase política comandada por el nacionalismo excluyente, etc., a costa de los más débiles, ya saben, las mamás y jubilados, con el zurcido ahora de la arcaica estirpe andaluza que cantara el poeta Miguel Hernández.

Ya está bien de vampiros, excelentísimo señor Durán i Lleida.

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