miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Cambio del modelo de Estado?


Nos reunimos los lunes y hablamos de todo. Llevamos más de dieciséis años con la misma matraca, hablar. El pasado lunes invitamos a expertos en Internet y a alguien que deseaba explicarnos la necesidad actual de que el Estado español cambie su modelo. No se refería a la decantación de la República por la Monarquía Parlamentaria, sino a una especie de marcha atrás en el sistema autonómico que se dio la españolada allá por 1978. En resumen, a que el Gobierno central recoja el chambel de algunas transferencias esenciales, Justicia, Educación e Igualdad de la chachi, para intentar recomponer este desvarío que se traen hoy los nuevos reinos de Taifas. El buen hombre se dio un plazo de cincuenta años para ello.

En mi corta intervención intenté unir los dos temas: Internet y Política pura y dura. Lo que vine a decir es que en este mundo globalizado el lenguaje, o sea, la comunicación, como siempre, será la solución para alcanzar nuevas metas.

Pero hoy, argumenté, al menos en España, ante el auge de Internet, se dan tres clases de ciudadanos, a saber: el analfabeto digital, el alfabeto digital y el nativo digital. Intentaba hacerles ver que todos los que estábamos reunidos alrededor de la mesa éramos alfabetos digitales, dicho de otra forma, personas que intentamos adaptarnos a las nuevas tendencias de comunicación, aunque en el fondo existía una mayor apuesta de nosotros hacia la palabra y el papel. Por otra parte, una inmensa mayoría de la ciudadanía era analfabeta digital, un sector al que ni le interesaba aprender el milagro del sistema binario y mucho menos comprenderlo. Y por último, intenté convencer a los amigos de la existencia del nativo digital, los nacidos en esta era de la telecomunicación.

Les puse como ejemplo la entrada del ordenador personal en las aulas de sexto de primaria y como los chavales y chavalas de once años, nativos digitales, bostezaban ante las explicaciones de sus profesores, alfabetos digitales. Les llevan la delantera en todo.

Cuando un simple error informático, o no fue error, estuvo a punto hace una semana de tumbar el mundo financiero caí en la cuenta que a esta sociedad actual, paternalista y ambigua, le queda algo más de tres telediarios.

Miré al invitado y le comenté que en mucho menos tiempo de cincuenta años cambiará el actual modelo mundial que soportamos.

No sé si para bien o para mal, pero cambiará en sus raíces.

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