lunes, 3 de mayo de 2010

50 años de Cursillos de Cristiandad en Málaga


La tarea esencial de Cursillos de Cristiandad es el anuncio alegre y gozoso del “kerigma”, o sea, del Cristo muerto y resucitado. Muerte y resurrección se hacen presentes ante el testimonio de hombres y mujeres normales que, muertos a la fe, resucitaron a la alegría de saberse hijos de Dios, hermanos de Cristo y templos vivos del Espíritu Santo.

Cursillos de Cristiandad es un Movimiento de Iglesia que se encarga de podar lo que a veces la misma Iglesia atiborra mediante mandamientos, dogmas, normas y preceptos que velan, y no revela, el centro del cristianismo: Jesús de Nazaret.

Los hombres y mujeres encargados, durante tres días, de la enorme responsabilidad de “transmitir” a otros hombres y mujeres la esencia del Cristianismo deben ser los expertos “podadores” que muestren a los demás el “cogollo” esencial de nuestra fe: Jesús vivo, muerto y resucitado. Y para ello deben limpiar la hojarasca con la que a veces se cubre los “dichos y hechos” de él y narrados por las primeras comunidades cristianas en ese compendio llamado los Santos Evangelios, y que bien pudiera denominarse “La buena nueva”, o sea, el Reinado de Dios.

Si se consigue ese fin, los receptores de la Buena Nueva habrán degustado la felicidad, dicho de otra forma, se pondrán en la órbita de aprender y aprehender el mandamiento nuevo, el Amor, que en sí no es nuevo pues tiene a sus espaldas más de dos mil años, pero que está aún por estrenar.

No otra cosa debe buscar Cursillos de Cristiandad, pero tampoco es fácil desbrozar el camino para conseguir ese fin. El hombre y la mujer no tienen mejor modelo que lo humano, pues lo divino se escapa a sus posibilidades de raciocinio, de ahí la fe, o sea, el acatamiento de la razón al misterio de la divinidad. Por ello, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad es un instrumento vital para colocar a la persona en el inicio del camino de la fe.

No más hay que pedirle al “Cursillo de los tres días”, pero tampoco menos. Y aunque la tarea, a primera vista, pueda parecer sencilla, no lo es, pues para ello el Movimiento de Cursillos debe contar con dirigentes o monitores que vivan con el riesgo de querer ser santos y posean una sólida formación evangélica que abarque desde la “a” a “z”, aunque a las personas que acudan a vivir un Cursillo se les presente tan sólo el “abecé” del Cristianismo, o sea, la figura humana de Jesús de Nazaret, el que enamora de verdad.

Durante este fin de semana se la celebrado el “50 Aniversario de Cursillos de Cristiandad” en Málaga; a ellos dediqué buena parte de mi existencia. Fue un tiempo maravilloso.

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