viernes, 23 de abril de 2010

Una "manuela" al volante


Los que creen conocerme saben bien que para mí el coche es un instrumento que lo uso de tarde en tarde. Que voy a echar mi partida de póker semanal, me transporta en su submarino amarillo “el tito”, Ismael Payá, ex jugador del Sevilla FC; que me encandilo con ir a Baeza a lanzar unos octosílabos en sus calles, me lleva Morales Lomas, presidente de los críticos literarios de Andalucía; que llama Ani Lluch para tomar unas copichuelas adornadas con navajas y otras menudencias, me acerca Manolo Montes, el columnista de la buena noticia; que hay que darse un garbeo por Alhaurín de la Torre para echar un rato con una candidatura de ciudadanos utópicos, de nombre ELECTORES, me pasea Pepe Sarria, uno de sus fundadores; y desde luego que si tengo que asomar mi coleta por la barriada de El Palo para manducar unos salmonetitos, trinco un taxi.

Son los años que ya pesan, la ataxia de Charcot por la que noto que las órdenes de mi cerebro no son obedecidas por mis pies, puede que también el viejo Toledo que arrastra más de 17 años de vida y, sin duda alguna, que no me excita ni seduce el conducir, mucho menos que conduzcan mi vida.

Todo lo contrario que le ocurre a un vecino de Massanassa (Valencia), al que la policía local valenciana lo ha multado por estar masturbándose con la derecha mientras conducía su furgoneta con la izquierda, siempre este maldito dilema entre derecha e izquierda ya anatematizado en los Santos Evangelios, ya saben, “que lo que haga tu mano derecha no lo vea tu mano izquierda”.

Le han colocado al arriesgado conductor una multa de 150 euros y en el texto de la misma se lee: “… por no mantener libertad de movimiento ni prestar la atención necesaria a la conducción…”, y entre paréntesis se destaca: “estaba masturbándose con la derecha”. La pulcritud de los agentes queda manifiesta, aunque falta saber si la “manuela” había llegado a consumarse o la autoridad interrumpió el orgasmo de la atrevida criatura, en cuyo caso, opinión muy personal, los multados deberían haber sido los guardias de la porra, que así llamábamos hace lustros a los “municipales”.

Prometo, palabrita del Niño Jesús, seguir sin apego al viejo Toledo, pero no me digan ustedes que no entran ganas de cogerlo por si cae una.

Con perdón, pero hace tanto tiempo.

2 comentarios:

  1. Si el sancionado termina y los de porra a la cadera se dan cuenta... creo que la "receta" se habría multiplicado por tres con posibilidad de reja, ya que la contaminación local por polución voluntaria es delito y no falta.

    Un abrazote, Pepe.

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  2. No sabía yo de tal delito. Aunque esa contaminación tendría mucho que discutir.

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