miércoles, 14 de abril de 2010

Pepe Sarria y Alhaurín de la Torre (Málaga)


Ya escribí en una ocasión que a José Sarria, vecino de Alhaurín de la Torre, la villa donde el azahar se adelgaza, no había que tomárselo a pitorreo. Desde la barriada de Santa Clara, ha rociado una balacera tecleada, columna de opinión publicada en Diariolatorre, y buena parte de la clase política ha reaccionado.

Es muy saludable que el personal reaccione, y que el estanque dorado por donde se deslizan, con sus coloridos plumajes rojo y azul, los bellos cisnes de la política local, se agite sin llegar a conformar un remolino que se trague a la oficialidad. El debate siempre es conveniente, porque de él, si no hay vísceras políticas a flor de piel, puede emerger la luz, la verdad.

Parto de la premisa de que Pepe Sarria ha escrito, en su columna “Con Joaquín Villanova se alcanza un nuevo record de desempleo”, una verdad como un templo. Si hubiese eliminado el “con” y el “se”, no estaría en estos momentos escribiendo este copo. Es cierto, y Pepe lo deja claro, que corresponde a Zapatero y Griñán arbitrar las medidas económicas para superar la crisis. Y también lo es que el Ayuntamiento que preside Joaquín Villanova no es una empresa privada con capacidad de ofertar puestos de trabajo.

Y siendo ambas cosas ciertas, no lo es menos que quien es regidor de Alhaurín de la Torre, o de Málaga o Fuengirola, pueda permanecer con los brazos cruzados a la espera de que el maná laboral caiga desde el mismísimo limbo. Digamos que hay que agitar a los mandamases, hay que exigirles más contundencia en sus planteamientos económicos, que demostrarles que los parados no son seres dormidos y sumisos, y hay que hacerles llegar la voz del pueblo.

Pero si los políticos locales, por intereses electorales, no agitan el cotarro, los ciudadanos tienen el derecho y el deber de cimbrear la falsa tranquilidad municipal, aletargada por unos dignos sueldos, para que exista, al menos, un poco de movida.

Ese binomio democrático, derecho-deber, es el que ha puesto en ejercicio mi buen amigo Pepe Sarria para anunciar, más que denunciar, la necesidad que tiene el señor de la vara de mando, el señor Alcalde, de liderar el descontento de un pueblo con el paro que nos arruina. Y es que Joaquín Villanova es alcalde, me imagino que él lo sabe, para las verdes y las maduras.

Y sino ejerce ese liderazgo, llegarán otros dispuestos a hacerlo. De momento y porquesí, una razón importantísima, Pepe Sarria está enarbolando la bandera del cabreo. Y ello es una muy buena noticia, hasta para el señor Alcalde.

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