jueves, 22 de abril de 2010

Nueva polémica: el velo islámico


El más pesado que paseó por este mundo la sujeción o la inferioridad de la mujer respecto al hombre fue Saulo de Tarso, más conocido por San Pablo. En varias de sus cartas a las primeras comunidades cristianas, describe que las mujeres están obligadas a cubrirse sus cabezas con velos y así exteriorizar la supremacía del hombre.

Pero ocurre que nosotros los cristianos hemos superado el fanatismo del dogma, de la palabra escrita y de la fe por la fe, y caminamos por este mundo deslizándonos por dos vías paralelas, a saber: razón y fe. Y si alguien me apura en demasía, me atrevería a decir que descansamos más nuestro peso en la razón, al tiempo que aligeramos el de la fe dejando en la cuneta todo aquello que no nos interesa.

Dicho esto, o sea, dicho que la letrilla menuda del Nuevo Testamento, porque también las epístolas forman parte de él, ha pasado al baúl de los objetos olvidados, podemos sentirnos más serenos a la hora de opinar sobre el caso de la joven Najwa Malha y su hiyab o velo islámico.

Me parece bien que un Colegio, público o privado, a través de su Consejo Escolar, apruebe unas normas que deben ser de obligado cumplimiento para todos los integrantes de esa comunidad escolar. En el caso que nos ocupa que los alumnos no lleven cubiertas sus respectivas cabezas, pues no debe ser agradable que un “profe” dicte una lección magistral a treinta alumnos y alumnas que lleven sus cabezas con gorros, boinas o velos.

Pudiera ocurrir que sea la urbanidad el motivo de la norma, pero puede ser que no, o sea, que en el sustrato del reglamento se encuentre disimuladamente un cierto desafecto al velo islámico, y más que al velo en sí, a lo que significa, sumisión de la mujer al hombre, hecho claramente inconstitucional.

Dicho todo lo anterior, cosa sabida por todos, toca que las instituciones del Estado, especialmente el Congreso de los Diputados, se “mojen” y no dejen todo el peso de la responsabilidad a profesores y padres.

Debe ser, pues, una ley de carácter nacional la que diga “no” al velo islámico en recintos públicos, caso de Francia, o “sí” como en Alemania.

El resto es ganas de marear la perdiz, perdiz que si es la misma del Tribunal Constitucional o la de la Ley de Amnistía debe estar a punto de tomar biodramina.

1 comentario:

  1. Estiamdo Pepe otra vez:
    He estado leyendo sobre tu entrada de la Ley de Amnistía y heme aquí, leyendo sobre el velo islámico. Es un placer poder leer las distintas opiniones que traslucen tus letras.
    Estoy totalmente de acuerdo, en que olvidamos tan pronto, que muchas personas de mi generación e incluso personas mucho mayores que las de mi generación (tengo 45 años), han olvidado que hace cuatro días, como aquel que dice, sus madres iban a misa con velo negro cubriendo su rostro. Algunas incluso se ponían manto y se arrodillaban hincando las rodillas y deshaciendo sus huesos para adorar a su Dios. Muchos han olvidado que incluso nuestra iglesia ha evolucionado después de dos siglos. Y nos sorprende que ellos lo tengan tan reciente. Que todavía hagan sacrificios con las vacas y que me perdonen porque no conozco sus tradiciones como debería. No se habla en profundidad sobre nada. Francia NO, Alemania SÍ. Y nosotros mareando la perdiz. Sea cual sea la decisión que se tome, será una ley con sus carencias que sólo el tiempo logrará regular de forma más amplia.
    A mi sobrino no le dejan llevar su gorra de rap. Pero eso es una decisión que no atenta contra los derechos humanos. O eso creo.
    Un placer y mis disculpas si me he extendido en mi comentario. Todavía no conozco bien tu blog.
    Un saludo

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