domingo, 25 de abril de 2010

Manifiesto "Plataforma Parlamentarios Constituyentes"


Soy, fui o ya no sé si soy o fui, uno de aquellos Parlamentarios Constituyentes que votó la Ley de Amnistía de 14 de Octubre de 1977 y que obtuvo la complacencia de todos los parlamentarios de UCD, PSOE, PCE y partidos nacionalistas vascos y catalanes. Tan sólo, los 16 diputados de AP se abstuvieron.

Intentamos con aquella medida legal enterrar el odio, cubrir de esperanza la trinchera que existía entre “rojos” y “franquistas”, extender la mano a la reconciliación y finiquitar el suicidio colectivo de una nación.

Durante décadas se consiguió o, al menos, pareció conseguirse, pero hoy a causa de una querella de prevaricación contra un juez, más o menos fundamentada, cierta o errónea, grupos de familiares asesinados durante el franquismo, Izquierda Unida, algunos artistas e intelectuales, despistados del PSOE y miembros de asociaciones de la “Memoria Histórica”, sindicalistas del paro y ex fiscales franquistas, andan buscando la forma de revisar aquella Ley de Amnistía o bien enviarla al baúl de los objetos olvidados.

Muchos de ellos son jóvenes, los hay que confunden el recuerdo o la memoria con la venganza, están los de buena voluntad y, por último, los que se dejan manipular fácilmente. Revisar la Ley de Amnistía es hacerlo también con la Constitución, porque la Carta Magna se fundamenta, en su debate y aprobación, en la reconstrucción de una nación que había quedado dividida en dos partes irreconciliables.

Desde este humilde periódico digital (http://www.diariolatorre.es/) y desde los medios que estime oportuno, propongo a la opinión pública española, a la Asociación Nacional de Ex Parlamentarios y a todas aquellas asociaciones, ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, organizaciones y personas de cualquier signo político, se sumen a la “Plataforma de Parlamentarios Constituyentes” que hoy, día 25 de abril de 2010, creo en soledad y en el nombre de la España muda. Pueden hacerlo enviando un email a elcopo@telefonica.net en el que se manifieste “Apoyo a la Plataforma Parlamentarios Constituyentes”, nombre y apellidos, profesión y residencia.

Dicha Plataforma, ya creada en un acto de voluntad personal, tiene como único fin sostener la vigencia de la Ley de Amnistía, del perdón, del borrón y cuenta y vida nueva, que nos dimos los españoles a finales de los años 70 de pasado siglo.

3 comentarios:

  1. Estimado Pepe:

    Ojalá la ley de amnistía que firmastéis los hombres de buena voluntad, hubiera servido para esos fines tan dignos que expones. Pero no fue así. En realidad, parece que las múltiples Españas siguen existiendo y que basta cualquier señal para soliviantar sus ánimos. Ojalá una ley fuera suficiente para olvidar todas las atrocidades que se cometen bajo las dictaduras. Parece que en la guerra todo vale. Pero ¿qué hay después de la guerra?
    Yo soy de las que se favoreció de esa ley de Amnistía donde se entarraron las rencillas. Donde mi padre y mi madre olvidaron que sus padres fueron condenados a un campo de concentración siendo ambos de distinto bando y con el único argumento, de ser sospechosos de arar el campo y elavorar el pan. Entre mis padres reinó el silencio y la paz más allá de los cuarenta años de dictadura y más allá de los que llevamos de democracia.

    Yo soy de las que tiene memoria y no busco la venganza. Los hay también como bien dices, que confunden la memoria con la venganza, y los que no tienen memoria, o los que sólo buscan venganza. Los hay de todos los colores y todas las banderas. Yo soy de las que no cree en banderas ni fronteras por muy utópico que pueda resultar. Soy de las que la memoria le duele y le duele más aún la desmemoria. Porque si bien es cierto que dicha ley era, a mi criterio, necesaria en el marco de los acontecimientos, y sin criterio para juzgar el caso Garzón, no es menos cierto que si hubiéramos adquirido la madurez suficiente, podríamos juzgar lo que nunca debe ocurrir.
    Y quisiera para terminar mi intervención primera a este espacio tuyo, dejar un poema en prosa poética inédito, que todavía no he publicado en ningun medio:

    Ha sido un placer descubrirte.

    Condenados al olvido.

    Se desentierra la vida a la que obligaron a vivir en una tumba. Se desentierra la historia para vivir otra historia. Para enterrar rencillas, para enterrar dudas y sombras, para hacer justicia a esta vida que vivimos los descendientes de esas tumbas. Porque olvidar que dieron sus vidas a cambio de la paz, es engañar a los vivos y a los muertos que la dieron. Pero sobre todo es engañar a los que todavía no nacieron. Es condenar al olvido las vidas que no vivieron, la muerte que tuvieron. Es olvidar que siempre hay alguien que aprieta el gatillo.

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  2. Maravilloso todo tu comentario. Descarnada, o sea, real, tu prosa poética. Verdadera por tanto. Ojalá todos seamos, amiga Media Luna, capaces de enterrar los odios y desenterrar los muertos. Y dotarles de dignidad, pues nada de elo implica el olvido. Cómo olvidar. Es imposible. ¿Sabes?, ya no miro al pasado, sino al futuro: a mis nietas.

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  3. Mi correo está en camino.
    Pepe, en esta ocasión, me quedo con la poética de Media Luna.
    Un abrazo.
    PD. Terminemos ya con la guerra civil. Durante estos días pienso sin pausa en la frase "del maestro" cuando dijo "tres generaciones vivientes hacen falta para terminar..." Me parece que los nacidos en esta España mía, esta España nuestra, necesitamos más tiempo. Cuando pienso que "será mi hija" la que termine con esto, no me lo llego a creer, ella también habla de la guerra civil con rabia. Mis nietos, mis bisnietos...

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