jueves, 29 de abril de 2010

La torre de Babel


Me encantaba ver las ilustraciones de la ya desaparecida asignatura Historia Sagrada y disfrutaba contemplando sus ilustraciones. Una de aquellas historietas era la dedicada a la construcción de la torre de Babel, a la que el Antiguo Testamento, en su libro el Génesis, hace mención.

No voy a echar mano a la versión bíblica, sino a lo que todavía tengo incrustado en el disco duro del cerebro. Quiero recordar que me contaban los Hermanos de la Salle que tras el llamado Diluvio Universal, la prole de hijos, nietos y tataranietos de Noé el del Arca, decidió construir una altísima torre que llegase hasta el cielo a fin de salvarse de un nuevo Diluvio, pero que Dios, que no veía nada claro que los humanos quisieran okupar su habitáculo, decidió multiplicar su forma de hablar y así confundirlos a la hora de realizar la gran operación ladrillo. Los hombres, sigo recordando, se unieron por sus respectivos bla-bla-bla, se dispersaron en tribus y crearon distintas naciones o pueblos. Y así seguimos.

En el Reino de España dicen que existen cinco de estos bla-bla-bla, aunque la realidad nos asegura que cada familia posee su propio sistema lingüístico y que no existe ni un “sí” ni un “no” entre sus integrantes porque, generalmente, se comunican muy poco entre sí.

El Senado, que es lo más ineficaz e inútil que existe en el organigrama institucional de nuestro Estado, ha decidido que sus integrantes puedan intervenir en español, gallego, euskera, catalán y valenciano. Para ello, en este tiempo de vacas “gordas”, ha aprobado que exista una red de traducción simultánea que permitirá a sus señorías, tras encasquetarse sus respectivos cascos, discursear en el bla-bla-bla que nació de la nana con las que sus mamás les arrullaba a la hora de enchufarles el pezón.

El personal cívico, también el incívico, se ha puesto a ladrar, hecho que viene a se casi idéntico al bla-bla-bla, por el gasto que supone ese lujo añadido a la vivencia de ser Senador o Senadora. A mi edad, ese límite donde empieza a resbalar casi todo, doy el pastón por bien gastado si sus señorías se ponen de acuerdo a la hora de construir un nuevo edificio de nación sobre las ruinas actuales.

Pero es cosa que dudo y mucho, pues ya ven que Zapatero y Rajoy, aunque en teoría practican el mismo bla-bla-bla, no se ponen de acuerdo ni a la de diez.

Que les vayan dando.

3 comentarios:

  1. Ahora si que si... y la pasta que se van a gastar en medios técnicos, y para mantenerlos... personal. Al menos darán currele. Aunque son capaces de no contratar técnicos linguelectroinformáticos y tener justificación para decir "señorías, propuesta no aprobada por falta de entendimiento". ¡Ah! ¿qué esto ya lo dicen a una sola lengua?

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  2. Acertado como siempre.
    He colocado Caminos de Tinta como web amigas en mi web personal.

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