viernes, 16 de abril de 2010

Cita previa


Este slogan de “cita previa” parece venir de una de esas Agencias Matrimoniales que intentan, tras el cobro de un corretaje, unir a dos seres aburridos o solitarios. Se aportan unos datos, por ejemplo, “jubilado, buena pensión, propietario de piso, serio, sin perro o gato, canoso pero bien parecido, desea mantener relación formal con señora entre 40 y 50 años, soltera, a ser posible virgen, zalamera sin llegar a empalagosa, amante de la cocina tradicional con inclusión del arroz a la banda. Abstenerse beatas”.

Para qué hablar de los anuncios eróticos que publican la prensa conservadora y progresista, bajo el epígrafe de “Relax”, verbigracia: “Mario, dulce y agresivo, según gusto. Discreto, Cita previa llamando al 659243948” o “Sofía, Ligera y felina. Capaz de todo”.

Pues bien, nuestra quiera y odiada Hacienda, madre y padre de nuestra mermada nómina mensual, ha ideado establecer una línea caliente con el contribuyente a fin de crear una corriente amorosa entre el paganini y el recaudador.

Una bella señorita, según la línea delgada de Elena Salgado, recoge la llamada del inocente de turno y lo cita, ya empieza la guasa, a las ocho y media de la mañana a verse con algún ser extraño que le va a ayudar a pagar más, porque la verdad, dicho sea de paso, es que no me creo que le ayude a pagar menos.

Si la primera misión que tiene un preso es la de intentar huir del trullo, según mi punto de vista, y la de un pícaro estudiante es sacar una chuleta a tiempo, la de un contribuyente es la de meter un pequeño gol, para satisfacción y autoestima, a nuestra querida, odiada y necesaria madre Hacienda, pues ello da para un buen rato de conversación con los amiguetes de turno.

Si Mario era dulce y agresivo y Sofía ligera y felina, lo de Hacienda no tiene nombre, contumaz y rabuda diría un amigo mío, porque si eso de dejar en calzoncillos o bragas, durante todo un año, al español de la nómina, tiene su pizca de eros, el de dejarlo en pelotas y establecer una relación de coito legal es puro masoquismo.

Ya en serio, aunque algo de serio tiene lo anterior, bienvenida sea la cita si nos encontramos con una rubia despampanante o, si se es dama, con un Camps, no sea que nos vayan a colocar un bisexo cualquiera.

Más en serio y para terminar la cuestión, ¿creen los agentes de la cita previa que los numerosos Matas, Correa, El Bigotes, Bárcenas, etc, van a llamar al número en cuestión?

Yo, palabrita del Niño Jesús, no me lo creo.

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