miércoles, 28 de abril de 2010

Camino de los cinco millones de parados


Por un error informático han saltado las alertas en España y ya sabemos con lo que nos tocaba apechugar el próximo viernes 30 de abril, a saber, hemos llegado a los cuatro millones seiscientos mil parados. Pero todos tranquilos porque Zapatero ha anunciado hoy, por ayer, en el Senado, que la tasa de trabajo está ya en alza.

Al mismo tiempo la Bolsa, ese mercado donde los grandes inversores se ponen las botas y los pequeños las pasan canutas, ha bajado más de un 4%. El parné huye de nuestro país a marcha rápida de la Legión al tiempo que el himno de la muerte económica machaca nuestros tímpanos.

El paro ha colocado su listón en este primer trimestre en algo más del 20% de la población activa, y en nuestra Andalucía imparable, a chulo no hay quien nos gane, el listón de “los lunes al sol” ha alcanzado el 27%.

Estos son los datos, ésta es la realidad, ésta es la ruina. Cómo festejarán los sindicatos el próximo 1º de Mayo. ¿Tal vez con pancartas de apoyo al juez Garzón o hablando de la resurrección del franquismo? ¿Quizás con banderas de la III República o tildando al Tribunal Supremo de torturador? Poco queda para saberlo.

El ciudadano entiende, no lo dudo, de esos interrogantes y se ocupa, en las cada vez más mermadas barras de los bares, de esas cuestiones, sin embargo lo que le preocupa es saber si mañana su nombre y apellidos serán inscritos en las listas del paro. Es por ello que el índice de ahorro de las familias es más alto que nunca y que, por lo tanto, el dinero no se mueve y la vida económica está herida de muerte.

Escalofriante es que un millón de esos parados sean personas de más de 46 años de edad. Humillante el saber que les será muy difícil encontrar un trabajo, digno o indigno, en lo que les resta de existencia.

Ese es el drama del ciudadano español, el resto, que quiten o no el crucifijo de las escuelas, que prohíban o no el velo islámico, que declaren constitucional o no el Estatut, o que el Tribunal Constitucional trabaje a ritmo lento, es pecata minuta.

Lo esencial es el curro; lo demás viene por añadidura.

3 comentarios:

  1. Y ahora sumemos esto a la cifra del paro:

    UNO
    El número de desempledos que están formándose en cursos del INEM.

    DOS
    El número de ciudadanos (normalmente mayores de 45) que, cansados de años de paseos para nada, se han borrado de las listas.

    TRES
    Personas con discapacidades que no trabajan y desconocen "la obligación ¿moral?" de estar en el INEM.

    CUATRO
    Si me pongo a buscar...

    ¿Estamos en los cinco millones?

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  2. Yo soy de las que no cuenta en ninguna lista. De esas amas domésticas que no tiene derecho a sueldo, ni a pensión. Mi madre, ni te cuento, y mis hijos...Mejor no hablar de sus sueldos y de sus perspectivas. Con semejante panorama socio-político-económico, nadie cree ya en los milagros. A este paso, dejará también de creer en la política. Ya no se puede ignorar que entre nuestros compatriotas, y mira que yo de patriótica tengo poco, se está asentando la miseria. Y claro, parece que eso nos alerta más que los millones que se mueren a diario detrás de nuestras fronteras. El mundo empieza a ser un planeta por muchos que quieran convertirlos en mil cachitos. Y es que yo, ya dije que tengo alma de poeta y que el futuro no puedo contemplarlo bajo números y cifras. Sólo bajo nombres de personas con apellidos, no importa cuales sean.
    Un gran artículo donde la añadidura nos ciega.
    Un saludo

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