jueves, 4 de marzo de 2010

La patata Amflora


Además de pertenecer a la generación del silencio, léase niño de la postguerra, también soy miembro de la generación de la patata y el huevo frito, insuperable plato alimenticio si se le añade un chorizo pasado levemente por una sartén de toda la vida.

Nunca me cansé de comer huevos fritos con patatas durante un porrón de noches, y cuando se producía el milagro del huevo con dos yemas los tres hermanos nos peleábamos por él o por ellas. Y así, mojando las buenas patatas fritas en lo alto de una yema cocinada en condiciones, nos hicimos mayores y creo que sanos a pesar del famoso y peligroso colesterol que dicen, y no dudo, que poseen los huevos.

La cosa, en este aspecto culinario, ha ido cambiando a peor, y el personal va por ahí presumiendo que por las noches cena un yogur anticolesterol y alguna fruta, los más manzana. Todavía en casa, algunas noches la parienta y yo nos la jugamos y nos metemos entre pecho y espalda un huevo frito con ajos, unas patatas fritas y algún pequeño pecado de chorizo o morcilla. Y nos chupamos los dedos, aunque los huevos de hoy ya no sean los de antaño, las patatas sean congeladas y la pobre chacina se encuentre desprotegida de buena grasa.

La Unión Europea aprobó ayer el cultivo de una patata modificada, o sea, que dejó de ser patata brava, frita o a lo pobre, para ostentar el título de patata Amflora.

A todo este tinglado de ingeniería alimentaria se le conoce como alimentación transgénica. A la pobre patata se le introduce un gen extraño que la adultera, modifica o muta. Llevaban los ingenieros, no los agricultores, más de cuatro años empecinados en conformar esa nueva patata y al final la UE de Barroso, no sé si Zapatero se ha enterado, la ha aprobado para uso en fábricas de papel y para productos de la industria textil y adhesivos, aunque ojo al dato, también para piensos a pesar de su resistencia a determinados antibióticos.

Cuando la “patata Amflora” sirva de alimentos a determinados animales, ni idea de los que puedan ser, pero barrunto que todos, usted y yo al degustar una buena lonja de jamón podemos estar tragándonos una tirita adhesiva.

1 comentario:

  1. ¡Muy bueno!
    ¿Sabes que comí ayer? Patatas a la riojana ¿Y hoy? las que sobraron ayer.
    Ah! las patatas que tengo son asturianas, asi que... que le den por saco a esas de plástico.

    ResponderEliminar