jueves, 11 de marzo de 2010

De los planes privados de pensiones


Hace muy bien Corbacho, el ministro de lo que queda de Trabajo, en recomendar a los ciudadanos que suscriban un plan privado de pensiones y que él se ponga como ejemplo, pues el futuro es muy oscuro se trabaje o no en el carbón.

Ocurre, sin embargo, que existen, de momento, más de cuatro millones de parados que no pueden recurrir a esa solución, porque estos nos es que tengan el futuro oscuro, sino el mismísimo presente. Si a los tiesos desempleados se les unen las viudas pensionistas, los mileuristas, hipotecados o no, los funcionarios de poca monta que van tirando como pueden y dividiendo por treinta el sueldo mensual, más los actuales jubilados y los sumisos jornaleros, caeremos en la cuenta que eso de la hucha bancaria -porque un plan de pensiones es tan sólo una hucha sin beneficio alguno, excepto para los bancos- es una utopía para la gran mayoría de la ciudadanía.

Los compañeros de alcachofas han ido preguntando a sus señorías, ministros y ministras, ministros señorías y al mismísimo Zapatero si tienen o no planes privados de pensiones. La mayoría sí que los tienen, a excepción quiero recordar de la miss modelito María Teresa Fernández de la Vega y su jefe superior inmediato, presidente seismesino de la Unión Europea, al que por cierto, es bueno recordar, que le quedará una muy buena pensión vitalicia como Presidente de Gobierno y otra más cuando se jubile de Diputado. Aclaro que un servidor, que estuvo ejerciendo durante dos legislaturas, a saber la Constituyente y la del golpe del 23-F, que sumaron más de cinco años, no cobra ni un duro; lo digo porque son numerosos curiosos los que me preguntan por el dato.

Cuando Solbes, hace un porrón de años, advirtió de la inseguridad de la Seguridad Social me hice de una hucha bancaria, hucha que hice añicos para ayudar a la persona más querida por mí a comprarse un habitáculo, y el resto lo fundí, igual que sigo fundiendo lo que puedo, en no pasar penurias de ninguna clase.

A poco que uno sea un poco husmeador, sabe que esto de las jubilaciones se va al traste, a no ser, y es una propuesta que hago en toda regla, se aplique la eutanasia a todos los que cumplan setenta y cinco tacos en este jodido mundo.

Así que la solución es: en el principio un más “vivo” ejercicio del aborto y en el final una visión más práctica de la eutanasia, y a vivir que son tres días, porque la existencia, si uno lo piensa bien, transcurre en un periquete.

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1 comentario:

  1. Pepe:
    Déjate de eutanasias que te llamarían "asesino de jóvenes arrugados"... jeje. Otra solución sería dejar de aportar dineros públicos a la ciencia médica para que, de moquillo y/o tabardillo, nos fueramos al barrio del transparente ¿no?
    ¡Ah! ¿qué no van dineros a este sector? ¡Coño! pues entonces que sufraguen viajecitos al país de la mosca tse-tse, pero eso sí, con billete de vuelta, porque lo mismo se le ocurre a Rodríguez por parte de padre dejarnos allí y quitarse socios de la cola del INEM.
    Un abrazote.

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