domingo, 28 de febrero de 2010

Andalucía libre


Hoy es fiesta y mañana también. Bien pensado, cada día es una fiesta en esta tierra nuestra de María Santísima. Hoy celebramos el festejo del 28-F y la agonía de UCD, que pereció poco tiempo después. Pero como la efeméride ha caído en domingo, la trasladamos al lunes y algunos descansarán del despliegue de banderas blancayverdes.

Hoy festejamos la rebelión popular y constitucional del pueblo andaluz contra el gobierno de Adolfo Suárez y un añadido más, el 125 aniversario del nacimiento del gran desconocido, o sea, del nacido en Casares: Blas Infante.

La Junta de Andalucía va reeditar el libro El ideal andaluz o Ideal andaluz, pues los historiadores andalucistas no se ponen de acuerdo con el título. Un servidor, sin ser historiador, apuesta subjetivamente por el primero de ellos, ya que al colocar el artículo determinado “el” se afirma que no existe nada más que un solo ideal andaluz, el que concibió Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza dice nuestro Estatuto de Autonomía.

Me daría por satisfecho con que un millar de andaluces fuesen capaces de leer, digerir e intentar llevar a la práctica las tesis utópicas de Blas Infante el asesinado, arrinconado, olvidado, rescatado e incomprendido creador de una tesis para salvar a Andalucía de la postración a que se ve sometida respecto a otros pueblos, regiones o nacionalidades del espectro español.

El tiempo ha sido superado, pero no su teoría. Tan sólo con ver las inundaciones del Guadalquivir en esas alquerías de Sevilla, Jaén y Córdoba, tendríamos la visión que de la miseria andaluza tendría el notario de Casares, o tal vez con contemplar las marginales barriadas de la provincia de Cádiz comprenderíamos la triste melancolía que se desprende de su legado teórico.

Más de un millón de parados andaluces o la desaparición por sumisión de la clase jornalera o la corrupción que asola a ciertos municipios, sería razones suficiente para, o bien colocar un crespón negro en la bandera blanca y verde, o bien para realizar otra rebelión popular y constitucional contra los poderes establecidos.

No fue por esta situación social, laboral, política y cultural de Andalucía por la que luchó y murió Blas Infante. No fue por esto por lo que cayó herido de muerte Blas Infante un 11 de agosto de 1936 en el kilómetro 4 de la carretera Madrid-Carmona.

Que va, fue por la consolidación de una Andalucía Libre.

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