martes, 19 de enero de 2010

El otro terremoto de Haití


El terremoto de Haití está produciendo toda clase de seísmos en el resto del mundo que podríamos reunirlos en tres grupos bien diferenciados: políticos, solidarios y extravagantes, dejando a un lado los que podrían manifestar una indiferencia total, dado que la imágenes del inmenso tanatorio y de las aves de rapiña son servidas entre el primer plato y los postres sin que nada de lo que vemos nos haga apagar el maldito televisor, merme nuestro apetito o sigamos hablando de Ronaldo o Messi.

En el plan político, queda demostrada, al menos durante estos primeros días que son los esenciales, la ineficacia organizativa por parte de la ONU, incapaz de urdir los primeros mimbres para poner orden y serenidad entre los habitantes de Haití. Las distintas naciones, hagamos una excepción por ahora de los Estados Unidos de América, van goteando residuos de solidaridad que, según las informaciones que se reciben por estos pagos, no llegan de forma directa a los aterrorizados damnificados que ven como los “pillos” del pillaje son los que se hacen con la manduca y lo que caiga. EEUU ha enviado 10.000 soldados, algo muy importante, además de pasta, buques hospitales y alimentos. Y rápidamente Hugo Chaves ha criticado la “invasión” de los imperialistas yanquis que parecen ser los únicos que desean construir un nuevo Haití bajo su protectorado, protección. Ojalá.

Los solidarios, segundo grupo, son legión. Hoy, antes de ponerme a escribir este copo, he entrado en Internet para visualizar cuentas corrientes bancarias abiertas para poner en práctica el ejercicio de la solidaridad o de la caridad. Y son el ciento y la madre. Son tantas que uno no sabe a quién debería dar una cantidad no cicatera, si a las ONG, al personal de los blogs y facebook, organizaciones cristianas, cadenas de televisión, algún que otro banco, asistir a una cena benéfica o a un recital poéticos de Alfredo Taján, seguro que cualquier “listo” y la biblia en pasta o en rústica.

Y entre los extravagantes, podíamos citar al Presidente de Senegal que les ha prometido tierra y repatriación, también nosotros podríamos pedirles a los haitianos que repueblen la serranía de Ronda.

Mientra tanto en las fosas comunes son arrojados a punta de pala, nunca mejor dicho, los zombis hechos ya cadáveres para siempre.

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