sábado, 30 de enero de 2010

El cibersexo de Trinidad Jiménez


Hay una antigua canción del los 60 del siglo pasado que decía: “Tres cosas hay en la vida,/ salud, dinero y amor,/ el que tenga las tres cosas/ que le dé gracias a Dios...”

En la actualidad, la salud está que chuta y mete gol pues podemos llegar a los ochenta años de edad con nuestras pastillitas de colesterol, tensión, circulación y un aparatito para medir el azúcar. El dinero dicen que no se mueve y que ése es uno de los grandes problemas de la actual crisis española, dejando a un lado, claro es, los cuatro millones trescientos mil parados que hoy, por ayer, nos ha anunciado la EPA que existen en España. Y el amor, ay el amor, el amor es un acontecimiento, un milagro, el éxtasis y el infierno que nos cruza los cables para que la cordura se convierta en divina locura y pura levitación.

Pues bien, la ministra Trinidad Jiménez, que ya por algunos es postulada como posible candidata a la Presidencia del Gobierno de España, ay Dios, confunde las churras con las merinas, aunque eso sí, siempre tiene una simpática sonrisa que le otorga buena imagen.

La ministra va a reunir la próxima semana, o tal vez la siguiente, a todos los consejeros y consejeras de Sanidad de las distintas Comunidades Autónomas para presentarles el Plan Nacional de “sexualidad placentera” a fin de conseguir un auténtico bienestar social.

Recuerdo que durante un acalorado debate en el Congreso, Landelino Lavilla, presidente del mismo, concedió media hora de descanso para que los ánimos se calmaran. En el antiguo bar del Congreso, una maravilla perdida, tomé café con Santiago Carrillo (abro paréntesis para proclamar que tiene más de noventa años y sigue fumando) y comentamos que el personal estaba muy nervioso. Con las cachazas que le caracterizan, me dijo: “éstos/as necesitan tomar valium o follar a moco tendido, y no hacen ni lo uno ni lo otro.”

Pues bien, ente las muchas medidas que Trinidad nos ofrece para conseguir el bienestar social a través del sexo se encuentra el cibersexo, o sea, la búsqueda en la red de imágenes sugerentes que nos lleven al orgasmo ante un ordenador. Dice la ministra que esta sugerencia va destinada a tímidos y tímidas, y que su práctica alimenta la fantasía.

Señora Ministra, aunque haya un apagón, la “fantasía” no hay quien la detenga. Y si no, pruebe, comience y lo comprobará.

Prefiero la receta de Santiago Carrillo.

5 comentarios:

  1. Pepe:

    Muy buena entrada. ¡Si señor! El cibersexo podría estar bien si la despelotada/o te hubiera dejado quitarle la lencería, rozar su piel y etc. sabido, pero ¡leche! así sin más... como que falta algo. Yo le llamaría unisexo.

    Y mira que esto del sexo se puede hacer de mil maneras y es el mejor ejercicio que existe, incluso para la higiene personal y si no, que se lo pregunten a aquel tipo que subió en el ascensor de una de las gemelas (cuando existian) hasta el piso 64 con un pájaro que olía... buff, como olía y cuando llegan a la planta y salen, le pregunta: "Eh, usted cuando folla ¿se ducha?" Y el del aromilla, muy ofendido, le responde: "por supuesto que sí". Y este le dice: "Pues... folle usted en mas ocasiones, señor mío".

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  2. Las cosas, amigo Jesús, van cambiando. Ya ves: desde un pan con aceite al donut o de "hacer el amor" al cibersexo. Y además, sin posible solución.
    Que les den por ahí.

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  3. Olé y olé esas ministras... jajaja
    Yo recomiendo el sexo de toda la vida, haces deporte, conoces gente y sales un poco de la pantalla de tu ordenador.
    Y para los tímidos, yo les quito esa tímidez por la vía rápida: http://www.discretaconclase.es
    Besos

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  4. Esta buena la proposición de la ministra, aunque pienso que el cibersexo no es tan bueno porque no hay interacción física, primero volvimos la sociedad mecánica que hasta puedes Buy viagra por internert, y ahora vamos a volver mécanico el sexo también?

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  5. Lo único malo que tienen las ordinarieces cotidianas es que suban a un atril a dejarse ver. Soy chica, tengo 22 años y practico naturalmente cibersexo. Pero ver el tema a estas alturas políticas me desconcierta.
    Hablar en público de estas cosas resta mágia, morbo... y más viniendo de gente que se suponen dedicados a menesteres mas serio.
    Besos, Lulu.

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