viernes, 15 de enero de 2010

Del libro "Tatuaje de leche"


Quedaron como mudos los instantes.
Un viento frío reventó en mi nuca.
La columna del tiempo conmovió
la noche del olvido.
La danza del ayer impuso suaves
cadencias de fragancias olvidadas.
Sostuvo su mirada el inconsciente
y una ola sin espuma
inundó para siempre
las oscuras cavernas de la infancia.
El gozo de la vuelta,
delirio de buscar lo inaccesible,
alegró las astillas del presente.
Volví la vista atrás:
estaba allí: sentada en el pasado.

1 comentario:

  1. Gracias a aquellos seres que permanecen en nuestro pasado, cuando ya no es posible retenerlos en el presente, dando fuerza y siendo guia...
    Has puesto en palabras sentimientos que te inundan en un instante.

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