lunes, 25 de enero de 2010

Cospedal


María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular, me cae bien, pero María Dolores de Cospedal, presidenta del Partido Popular de Castilla-La Mancha, no tanto. Y después está María Dolores Cospedal, persona, que me mola, en especial por su maternidad en un partido de corte conservador con tufillos de nacional catolicismo.

Javier Arenas, el eterno perdedor de Andalucía, tantos en las elecciones Autonómicas como en los comicios Generales por la provincia de Sevilla donde el canijo de Alfonso Guerra ha llegado a sacarle treinta puntos de ventaja, Arenas, decía, está que se sale con el último sondeo publicado sobre intención de voto y ha sacado pecho a la Cospedal en su intento de expedientar a ese alcalde, el de Yebra, que ha aprobado en pleno la instalación de un cementerio nuclear en su término municipal que forma parte del territorio de Castilla-La Mancha, a la vez que éste forma parte, por ahora, de España.

La Cospedal no se ha arrugado lo más mínimo ante el aviso del eterno perdedor y ella ha respondido que “ni Arenas ni nadie impedirá abrir ese expediente”; ocurre que María Dolores tiene al alcance de la mano ganar las próximas elecciones autonómicas y entronizarse en Toledo con cetro y palio.

Todos deseamos que los delincuentes estén encerrados y bien encerrados en dignas prisiones, pero muy pocos quieren una cárcel a la vera de su casa; todos, por supuesto que todas, soñamos con la posible erradicación del cáncer, pero muy pocos lo quieren cercano al patio de su casa; todos ansiamos que los inmigrantes irregulares puedan tener un techo en un Centro de acogida, pero el personal no desea esa vecindad; y así podríamos continuar con la tira de problemas que son necesarios ubicar, pero que la gran mayoría la quiere, me refiero a la tira, bien lejos.

La basura nuclear es más difícil de ubicar que todo lo anterior, y ello porque no es reciclable, o sea, es “eterna”. En Francia existen varios basureros y allí llevamos nuestros “excrementos” nucleares por lo que pagamos un pastón de mucho cuidado al sabio franchute.

María Dolores Cospedal, en su rol de Presidenta de Castilla-La Mancha, ve peligrar su posible mayoría absoluta ante la manopla demagógica que le puedan soplar el educado Barreda y el obispo Bono por permitir la instalación del cementerio nuclear en Yebra.

No tenemos remedio. Ya ven que Yebra tenía al alcance un chollo económico en estos tiempos de ruina, y todo se puede ir al traste por la puñetera demagogia, compañera inseparable e insuperable de la política.

No hay comentarios:

Publicar un comentario