jueves, 3 de diciembre de 2009

Obama y Zapatero


Que Obama, Nobel de la Paz, haya anunciado en la Academia Militar de West Point el nuevo envío de 30.000 soldados a Afganistán es, al menos, una bofetada a todos los que creímos que su política de árbitro mundial iba a ser distinta a la de su compañero Bush. El chirriar de dientes se produce cuando proclama que la soldadesca partirá en el año 2010 y que regresará en 2011. Acaso cree Obama que el objetivo se verá cumplido en tan escaso tiempo.

Zapatero nos anuncia hoy, día en que más de 60.000 españoles ingresan en la oquedad del paro, una ley de Economía Sostenible que tendrá un tiempo para sacar a los parados del pozo de la inacción, si quieren inanición, de diez años, o sea, que hasta 2020 la situación seguirá siendo insostenible.

La conjunción de estos dos “líderes”, Zapatero y Obama u Obama y Zapatero, era considerada por la pitonisa Leire Pajín como una intersección planetaria que a partir del próximo primero de enero, día del ascenso semestral de ZP a presidir el puzzle de Europa, iba a cambiar para bien la orfandad de los habitantes del planeta Tierra, pues Dios nos coja confesados.

Lo que pretende Obama en Afganistán, además de trincar a Bin Laden vivo o muerto, es ordenar administrativamente la tierra del opio y del burka, y una vez conseguido el objetivo, iniciar la retirada. Si ahora sus habitantes hacen lo que desean, vivir a su estilo, en cuanto se larguen, nos larguemos, los señores de la guerra seguirán rondando con sus tanques rusos las plantaciones de opio, los taliban seguirán confeccionando sus burkas, Bin Laden seguirán estrenando a sus fundamentalistas en el odio al impío Occidente y los pequeños jerifaltes de Kabul continuarán chupando del bote occidental, o sea, todo igualito que ahora.

Lo de Zapatero será diferente porque es un optimista antropológico. Su buen sentido de Estado le hace estar algo preocupado, pero satisfecho de que el número de parados de este mes haya sido inferior al de noviembre del año pasado, vamos, una especie de brote verde en esta melancólica secuencia de un nuevo amanecer. Y no hay nadie que le diga, porque nadie se lo dice, que si, por ejemplo, hace dos años eran 100 los currantes y vino una plaga y dejó a los del curro en 80, y después llegó otra plaga y dejó a los trabajadores en 60, lo lógico es que la tercera de las plagas aminore su número pero no su tanto por ciento.

Aquí, en España, los únicos que se escapan del paro son los políticos que, como hongos, proliferan por doquier y viven a expensas de nuestros impuestos.

2 comentarios:

  1. Que retiro las tropas
    mandando más hombres,
    ayúdame Zapatero,
    lo nuestro no tiene nombre.

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  2. Magnífica síntesis. No se puede decir más con menos palabras, y es que la poesía es otra cosa

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