sábado, 12 de diciembre de 2009

La manifestación


Lo he pasado de forma morrocotuda pinchando en google los preparativos previstos y acordados por las grandes sindicales CCOO y UGT para que la Gran Manifestación prevista para hoy sea un gran éxito sindical. He leído en distintos blogspot las consignas de los comunistas de Cayo Lara sobre ella. He repasado de forma agradable los comentarios críticos de CGT. Mi alma se ha sentido traqueteada por los artículos que sobre la misma se difunden desde Intereconomía y Libertdad Digital. He hablado largo y tendido con el sindicalista de mi bloque de vecinos sobre el tema. Espero con cierta intranquilidad el trato que los medios de comunicación den a la citada manifestación y confío en que el baile de números no perjudique a los jefes Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo.

No sé muy bien a qué van, pero tienen que ir. No sé muy bien qué van a pedir, pero tienen que pedir. No sé muy bien en qué va a consistir el tinglado, pero tiene que tener consistencia. No sé muy bien contra quiénes van, pero tienen que ir contra alguien. No sé muy bien si están a favor del gobierno, pero deben respetarlo. No sé muy bien si van a cargar contra las pequeñas y medianas empresas, pero contra alguien tendrán que cargar. No sé muy bien si van contra la CEOE, pero es difícil, a no ser que sea todo una parodia, que se decanten por machacar a sus socios institucionales. No sé muy bien si será la banca el punto de mira de sus decibelios, pero por ahí puede ir la pitada.

Somos otra España más civilizada, somos una sociedad más sofisticada, somos cuatro millones de parados y alcanzamos el primer puesto europeo en destrucción de empleo, pero somos civilizados, amables y cautos a la hora de expresar nuestra sumisión a la crisis.

Pero hay que tomar Madrid como la toman los obispos y los kikos. La clase obrera no puede quedar a la altura de las babuchas, y es por ello que RENFE pondrá de baracalofi trenes que lleven a los descamisados liberados y a los pocos palomos que pagan sus cuotas. Para que no existan problemas ni olores a chorizos, se gratificará con 30 euros a los asistentes para que almuercen dignamente por la capital del Reino.

Que quede claro que no es una huelga y tampoco una protesta. Yo no sé lo que es, lo único que sé es que hay que ir y por eso van. De momento, a desplegar banderas sindicales, del pecé y alguna tricolor.

Mañana, Dios mediante, me comentará mi vecino.

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