domingo, 6 de diciembre de 2009

La Constitución y La Inmaculada



Lo más importante que tiene el Día de la Constitución es que junto a la festividad de la Inmaculada construye un puente, este año viaducto por comenzar un viernes y acabar un martes, en el que la sociedad se tumba o viaja según posibles.

Esto de la Inmaculada y la Constitución tiene distintas y múltiples lecturas, pues nadie protesta por la conjunción de una fecha católica y otra política para pasarnos dos, tres o cuatro días de asueto.

Y sin embargo, el tema del crucifijo que traspasa los límites del catolicismo, llegaría a afirmar que también los del cristianismo, anda suscitando otra polémica de mucho cuidado. Desde un punto de vista religioso, el condenado a muerte por blasfemo por la cúpula de una sociedad teocrática, el Gran Sanedrín, y ejecutado por intereses políticos, Poncio Pilatos, el sicario del emperador de Roma, debería servir de ejemplo a una sociedad que se “arruga” ante las torpezas de un gobierno itinerante y una iglesia dogmática que condena al fuego eterno a los que no cumplan sus designios.

Este crucificado, con nombre de pila Jesús, debería ser manifiesto ejemplo para los “arrugados” de esta sociedad anónima cómplice de numerosas cobardías. Él no, él da la talla y se enfrenta a los poderes temporales y religiosos de la época que le tocó vivir. No deberían el señor Tardá de ERC y el portavoz Alonso del PSOE ver el crucifijo como motivo de alienación religiosa, sino al contrario, o sea, como símbolo de enfrentamiento al poder instituido, como ejemplo a seguir desde el fundamento de la paz y la no violencia para intentar conseguir un reinado o república de amor.

Dicen los entendidos que vamos a un Estado laico. Puede ser, pero lo que no puede ser es que los que pretenden conseguir ese laicismo se enganchen al dogma de la Inmaculada Concepción para pasarse cuatro días a la bartola.

No es eso, retirar la cruz, lo que pretendían los siete ponentes de la Constitución Española, ni siquiera el más progresista de todos ellos, el fallecido Jordi Solé Tura, un parlamentario macizo y roqueño, o sea, sin fisuras, que si es verdad que hay otra vida (ojalá que sea más plácida que la presente) estará diciendo: no es eso, no es eso lo que pretendíamos.

2 comentarios:

  1. ... y que me dejen hacer lo que quiera.

    El "crucifijo" parece un icono puesto, casulamente, en el escritorio del portátil de Rodríguez por parte de padre. Lo ha pinchado dos veces para ver que era y ha salido en wikipedia "símbolo religioso-católico que se cuelga sobre los encerados de los colegios" y ha pensado, "¡coño! pinchando esto la atención ciudadana se marcha hacia la anticrisis" y seguidamente se ha dado cuenta que él no es ni religioso, ni católico, niiii democrático.

    ¡Qué cruz tenemos!

    Uy, joder, que diciendo estas cosas me cierran el blog.

    Un abrazo, Pepe.

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  2. Llevas razón. Ten cuidado con la Sinde que nos excomulgan de la democracia.
    Un abrazo y gracias.

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