sábado, 26 de diciembre de 2009

La clase política


En el preludio de las fiestas navideñas, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado una encuesta sobre aquellos problemas que más preocupan a los ciudadanos.

El primero de ellos con notoria distancia del resto es el paro; sabio pueblo, habría que añadir. La economía es el segundo de los asuntos que trae de cabeza al pueblo español; inteligente pueblo que distingue entre “paro” y “economía” y que achaca a ésta el resultado del desempleo.

Como tercer problema, el españolito y la españolita de a pie sitúan a los políticos o clase política. Esta mosca cojonera que ve el vecino del ojo patio de nuestra casa puede ser, o no, consecuencia de los dos anteriores, o sea, unos políticos que no saben gestionar la economía y, como consecuencia de ello, el paro emerge desde la ciénaga de la crisis. Lo que sí es cierto es que el terrorismo, por ahora y ojalá que durante muchos años, ha pasado a ser pecata minuta.

Ese dato, el de la clase política, es uno de los hechos más peligrosos que se han dado en España desde el inicio de la democracia allá por 1977, porque si uno de cada cinco ciudadanos ve a los políticos como un problemón en su conjunto, aviados vamos, pues los mismos proliferan como hongos. Por lo que consulto, hemos pasado en una miaja de tiempo del encanto al desencanto y de unos políticos que se daban a los demás a unos políticos que se dan entre sí toda clase de castañazos.

Nos salvaría saber a quién se pregunta y cómo se realiza el sondeo, ya que puede ocurrir que el interpelado se esté acordando en ese momento del concejal de Hacienda de su pueblo, de aquel otro de Urbanismo que dimitió o fue de patitas al trullo o del Delegado Municipal de Cultura don Miguel Briones de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, que se cepilló la Colección de Poesía “Ancha del Carmen” de malas maneras y engañando a sus compañeros del PP, al tiempo que se pasa por el lugar menos adecuado la solicitud de mil personas para que “Ancha del Carmen” vuelva a ver la luz.

Hasta un servidor, que fui un político de poca monta, puedo empezara a pensar que el señor Briones es un problema para la poesía, o sea, para el arte, o sea, para la cultura, o sea, para que Málaga pueda optar realmente a ser la Capital Cultural de Europa para 2016.

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