viernes, 4 de diciembre de 2009

ÉRASE UNA VEZ...



ÉRASE UNA VEZ un pueblo pobre y sumiso que por vez primera en su historia salió en masa a la calle para reivindicar de las autoridades supremas dignidad, solidaridad e igualdad.

Todos sus ciudadanos -hombres, mujeres y niños- portaban banderas verdes y blancas. Fue un día de fiesta con un negro crespón, pues en Málaga un joven de apellido Caparrós regó con su vida y su sangre la esperanza de aquellos ciudadanos que pertenecían a Andalucía.

Todo aquel estallido de alegría, acallado por el asesinato del joven andaluz, tuvo lugar el 4 de diciembre de 1977, o sea, que los que hoy tienen 32 años de edad no habían nacido, los que han llegado a los 45 ya ni siquiera lo recuerdan y la inmensa mayoría que tiene más de 50 años de edad no lo quiere recordar.

Es por ello, que yo, queridas nietas, deseo contaros para qué sirvió aquella aventura que vivimos vuestros abuelos. Suponed que la nación española fuese como un tren de esos que veis en las películas, pues bien, Andalucía estaba en la cola, era el último vagón. Pasado un cierto tiempo nos dieron una cosa que se sigue llamando Autonomía. La Autonomía será conseguida por vosotras cuando no dependáis de papá y mamá, quiero decir que el día que vosotras seáis capaces de valeros por vosotras mismas, de comer, vestiros, trabajar y tener una familia con vuestros hijas e hijos, ese día seréis autónomas.

Después de treinta y dos años Andalucía sigue dependiendo de papá Estado y de mamá Economía. Ese papá y esa mamá todavía siguen dándonos los euros para que podamos ir tirando, construyendo escuelas y hospitales, carreteras y trenes. Siguen mandando en Andalucía desde siempre y lo que todavía nos queda hijas mías. O bien Andalucía no es capaz de valerse por sí misma o bien no nos dejan que lo intentemos.

Pero hay una cosa todavía peor, la nación española está en la cola de un tren que se llama Europa y nosotros los andaluces seguimos en el último lugar del tren español, o sea, seguimos siendo los últimos en todo.

Además de lo que os he contado, en nuestra tierra hay un millón de personas que no tienen trabajo y que viven de la limosna que reciben de papá Estado, parece por tanto que no tenemos arreglo y que nunca vamos a ser autónomos de verdad.

Importa, mis pequeñas nietas, que nos demos cuenta de que los andaluces solamente seremos salvados por los andaluces, porque somos más, muchísimos más que todos aquellos que están subidos en los otros vagones del tren español. El día que estemos y estéis convencidas de eso llegaremos a ser autónomos de verdad.

Por todo ello este cuento, colorín colorado no se ha acabado.

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