martes, 8 de diciembre de 2009

El tijeretazo de Caja Madrid a la Poesía



Caja Madrid, de la mano de Enrique Gracia Trinidad, ha ofertado durante un porrón de años unos magníficos recitales de poesía que, bajo el nombre de “POETAS EN VIVO”, han dado lugar a que los amantes de la poesía conocieran en vivo lo mejor de la poesía española. En un lugar emblemático, la Biblioteca Nacional, lo más interesante de la lírica hispana conseguía llenar su aforo.

Pero lo que son las cosas, amigo mío, vino la crisis económica y se inició el recorte presupuestario. El Director General de Cultura de Caja Madrid, cuyo nombre ignoro y no deseo saber, extrajo de su cajón unas enormes tijeras y ha cortado en seco, aunque haciendo sangre a los adictos a heptasílabos y endecasílabos, los recitales de “POETAS EN VIVO” que dirigía Enrique Gracia Trinidad.

El hombre cuyo nombre deseo no saber, el Director General de Cultura de Caja Madrid, con las tijeras en sus manos habrá pensado, quiero creer, por dónde recortar el gasto.

Como debe ser hombre de muchos números y pocos sesos, se habrá dicho a sí mismo, voy a cortar la Cultura por donde menos duele, por los que son menos, por estos que sueñan con versos y mandangas, por los débiles y soñadores.

Buscó y rebuscó entre papeles y números y se encontró con un recital que cada mes, exceptuando los meses de veraneo, Caja Madrid, desde la utopía de Gracia Trinidad, brindaba a cinco millones de madrileños. Y como un buen sastre, pero mal gestor cultural, cortó lo más exquisito del tejido cultural de las Letras, o sea, la Poesía, y durmió plácidamente el sueño de los que se creen iniciadores de una auténtica hazaña económica, a saber, salvar la economía de Caja Madrid.

Y se quedó tan pancho. Y además, ahora confía en presentar a Rodrigo Rato este milagro económico, pero si yo fuese Rato pondría en sus manos otras tijeras y le ordenaría ir cortando los poemas de aquellos poetas que pasaron por “POETAS EN VIVO”, entre otros, José Hierro, Rafael Morales, Antonio Hernández, Claudio Rodríguez, Félix Grande, Diego Jesús Jiménez, Gloria Fuertes, Ángel González, Caballero Bonald, Jorge Riechman, Antonio Gala, García Montero o Hilario Tundidor, y de esta forma acabar con el “estorbo” de la poesía española.

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