martes, 10 de noviembre de 2009

A falta del Alakrana, hablemos de fútbol


Zapatero ha venido a pedirnos que no comentemos nada sobre los piratas que tienen secuestrado El Alakrana a fin de no interferir en las negociaciones que parece van a terminar en buen puerto. Pues bueno. Como lo de la caída del Muro de Berlín no da para mucho, pues en la actualidad hay muros de la misma índole por todas partes, sirvan de ejemplo el construido en la frontera de Estados Unidos con México para evitar la entrada de charros ilegales en el país de los gringos o el que se yergue erecto, Miguel Briones, para que la poesía no transite en libertad por la perchelera colección de poesía “Ancha del Carmen” que se editaba en Málaga. Dado que se pone muy cuesta arriba seguir opinando sobre corrupción y corruptos, ya que dicha plaga asola día y noche todos los rincones de España y teniendo en cuenta que unos más y otros menos somos autores de la construcción de muros interiores que impiden que podamos presentarnos tal como somos, lo mejor es hacer mutis y tampoco mencionar la crisis económica o la posible retirada de instituciones públicas de los temibles crucifijos.

Así que ante la posibilidad de ser desobedientes o pesados, creo que lo mejor es que nos introduzcamos en un par de temas de fútbol, eso sí sin tocar las negociaciones diplomáticas que se traen la Liga de Fútbol Portuguesa y el Real Madrid, no sea que a causa de nuestra figura husmeadora consigamos que Cristiano Ronaldo se lastime el tobillo que si en sí sería grave, lo sería mucho más que fuese el “tubillo” el que se le averiara.

El Alcorcón, ése es el tema. La épica está servida en el Santiago Bernabeu. La humildad contra la soberbia y los terrícolas contra los galácticos a las 20:00 horas. A las ocho de la noche los agraciados conectarán en sus domicilios con Canal + y los menos agraciados iremos al bar de la esquina para gozar. Unos lo harán si los de Kaká remontan y otros, yo entre ellos, si los del Alcorcón eliminan a los poderosos.

El otro tema es la incorporación de Jesús Navas, la flecha sevillista, a la selección nacional, a la roja. Cualquier aficionado al buen fútbol, aunque sea malaguista de pura cepa, deberá alegrarse de que este chaval de Los Palacios luzca la camiseta nacional. En un país, España, donde las políticas extremas están al orden del día y escasean los extremos futboleros es una gran noticia la incorporación de un extremo nato a deleitarnos si le sale un partido de los suyos.

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