jueves, 12 de noviembre de 2009

El placer está en tus manos


El Consejo de la Juventud de la Junta de Extremadura anda invirtiendo 14.000 euros en unos cursos bajo el nombre “El placer está en tus manos”, quiero creer que teóricos, para enseñar a jóvenes comprendidos entre 14 y 17 años los secretos y artes de la masturbación, sea ésta masculina o femenina.

De entrada, un servidor que es septuagenario y bastante mermado de posibilidades reales de llevar a buen puerto semejante hazaña bélica, piensa que estos originales cursos deberían ser impartidos para gente de mi edad y que nos explicaran las triquiñuelas esenciales para sentirnos mozos y mozas con capacidad de responder a los ridículos estímulos que sentimos hoy en día.

Y es que la chavalería a la que va dirigida los cursos de masturbación está que se sale y ellos, los chicos, mañana sí y mañana no, formalizan una tienda de campaña con el palo mayor erecto, por lo menos como el tenderete que yo montaba con la sábana en cuanto abría los ojos.

Entiendo que los cursos, dado el progresismo que nos invade, serán mixtos, o sea, que se mezclarán chicos y chicas, con lo que el morbo debe ser la leche. Si en aquellos tiempos del nacional catolicismo, en vez de venir el profesor de Formación del Espíritu Nacional a explicarnos los puntos programáticos de Falange Española, hubiese aparecido una experta en masturbación a hablarnos del cómo hay que meneársela, aquello hubiese sido una auténtica revolución sexual. Pero nunca fue así sino que el que llegaba era el Hermano Abundio a insinuarnos de lo perjudicial de pecar contra uno mismo, de la ceguera que podíamos contraer y del reblandecimiento de la médula que nos podía llevar al patio de Frasquito.

Sin embargo, unos más y otros menos, los niños, no sé las niñas, que mamamos en los pezones del franquismo nos la cascábamos de distintas formas que no voy a describir, pues no es momento ni lugar, y todas daban óptimos resultados.

Ya digo, los chavales de la posguerra civil hemos tenido, y creo que seguimos teniendo, cantidad ingente de asignaturas pendientes, pero la masturbación la aprobamos con sobresaliente. ¿Y saben por qué?, pues porque fue un hecho que descubrimos por nosotros mismos. Y en el asombro, siempre en el asombro, se encuentra el placer de lo nuevo.

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