sábado, 21 de noviembre de 2009

Cosas del Alakrana


Me encanta un buen bocadillo de atún adornado con pimientos morrones y acompañado de una gratificante cerveza. Si pudiese engullir a diario semejante manjar, sería completamente feliz. Tenía ese milagro como alimento para desvalidos y, mira por donde, hay que ver lo que vale el atún, mejor sería decir “a lo que nos sale el atún”.

La tangana del Alakrana no ha hecho más que empezar. Teresa de la Vega ha comentado que España no ha pagado el rescate de los marineros a los que debemos ese chorreo de aceite por la comisura de los labios y algún que otro lamparón en la camisa. Y alguien que tiene el pomposo título de Director General del Mar, ya quisiera el muy macho, ha dejado caer que España ha ayudado al pago beneficiando al armador del Alakrana. Por otro lado, Camaño, el Ministro de Justicia del Gobierno de España que se larga a las manifestaciones galaicas para reivindicar el gallego, ha comentando “que España, como país, no ha pagado ningún rescate”, dicho muy propio de los nacidos por aquellas parroquias.

Mientras De la Vega, la muy ladilla, suelta en el calor del combate dialéctico que el Partido Popular se ha colocado al lado de los piratas, cosa que ha picado a los del PP, por eso lo de ladilla, la ministra Chacón afirmaba que tres marineros españoles habían sido llevados a tierra por los bucaneros somalíes, pero que no había que preocuparse porque estaban perfectamente localizados por nuestros espías del CNI, algo como la CIA, pero con SITEL como gran lupa; pero ahora nos llegan los marineros que hacen posible el sabroso bocadillo citado, y pregonan a los cuatro vientos que la marinería siempre estuvo al completo por la cubierta del Alakrana.

Así las cosas, los tripulantes gallegos del Alakrana han besado tierra y labios de esposas, hijas y novias que los esperaban, mientras que los marineros vascos si han besado algo, ha sido tan sólo pura tierra. Las mujeres vascas no quieren ponerse delante de las cámaras de las televisiones para que el gobierno de España no se apunte ningún tanto político, y además han solicitado que cuando sus parientes lleguen a España las cámaras no hagan público el desembarco aéreo.

Toda la fiesta, si es que la hay, se realizará en Bermeo. Y es que, nos guste o no, lo aceptemos o no, por allí son diferentes.

1 comentario:

  1. ¿A quien creer y que creer?
    Lo dirán, supongo, los únicos protagonistas. Ahora es tiempo de colgarse medallas y lanzarse los perros.

    Un abrazo.

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