miércoles, 7 de octubre de 2009

SUPOSITARIOS EXPLOSIVOS


“Le Figaro” publica que los kamikazes islamistas poseen una nueva arma suicida para desbaratar el mundo occidental o el suyo propio, dicho armamento consiste en la introducción anal, mediante supositorios, de explosivos que puedan ser activados por telefonía móvil.

Todo hace suponer que el atentado que sufrió el pasado agosto durante una ceremonia el príncipe Mohamed Bin Nayef, responsable máximo de la lucha antiterrorista en Arabia Saudí, fue perpetrado por un suicida que había burlado los servicios de seguridad introduciendo en su cuerpo supositorios explosivos.

Esta nueva calamidad que se cierne sobre nuestras cabezas es muy costosa de detectar, pues tan sólo mediante rayos X se podría llegar a la certeza de que nadie porta un explosivo en semejante sitio que ya de por sí, y especialmente tras la injerencia de un nutrido potaje, puede ser una fuente manifiestamente insoportable de aguerridos cuescos pestosos.

Pues bien, ante la imposibilidad económica y peligrosa para la salud de los que viajan en demasía, se estudia la posibilidad de prohibir, o cortar por lo seco, el uso de móviles en los aviones, no sea que una explosión de tripas con adornos de todas clases inunde la nave y finiquite a uno bien por la onda explosiva o a causa de los malos olores.

Otros expertos, no me lo creo del todo pues la cosa tendría cierta guasa, apuestan a que se someta a los viajeros sospechosos a un dictamen de tacto rectal, ya saben, esa sesión en la que los urólogos someten a determinados pacientes para averiguar si tienen anomalías en la próstata y que consiste en la introducción del dedo mayor, corazón o medio, por el ano para trastear por dentro y verificar posibles rugosidades peligrosas.

Si esto fuese así, vuelvo a repetir que no lo creo, podríamos llegar a la conclusión de que el mundo va de culo.

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