jueves, 3 de septiembre de 2009

EL FLEXO ADORA


La manta cubre la asolada cama,
el libro abierto por el suelo llora,
la zapatilla suelta, el flexo adora
a la sucia colilla que nadie ama.

El brazo de la ducha, azul derrama
y entre rendijas la persiana aflora
cálices soleados por la aurora
que acarician el cuerpo de la dama.

Cápsulas amarillas del desierto
rocían su garganta estremecida
y en sus ojos la nada misteriosa

asienta su presente soplo muerto.
Una foto, una carta no leída,
volotea una blanca mariposa.

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