miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Por quién van a morir nuestros soldados?

“Porque yo soy del tamaño de lo que veo.
Y no del tamaño de mi estatura”
Fernando Pessoa

Obama viene a ser para Zapatero algo parecido a lo que Dios es para Benedicto XVI. Toda la prole progresista se masturba ante la presencia de Barak rigiendo los destinos del globo terráqueo. Tras Bush, llegó la paloma de la paz. Las palomas, incluidas la de la paz, aportan sus cagadas. Y una cagada de paloma, sea de paz o no, es el excremento menos delicado que te puede caer en tu vestimenta. Qué asco.

Obama está dispuesto a acabar con el problema afgano, incluido la guerrilla talibán, los señores de la guerra y los guerrilleros de Al Qaeda. También los rusos invadieron Afganistán y salieron con el rabo, Franco decía que los comunistas tenían rabo, entre las piernas. Nunca nadie pudo vencer a ese pueblo que siembra opio a porrillo y se desplaza en tanques rusos por los vericuetos del este. Nadie, hasta ahora, ha tenido las agallas suficientes para atrapar a los secuaces asesinos de Bin Laden, ni a él, en las impenetrables montañas de noroeste afgano que lindan con Pakistán.

Mas Obama ha dicho: “a por ellos”, al igual que Florentino ha fichado a Ronaldo y Kaká y ha llegado la Juve de Cannavaro y se les ha caído el pelo a la primera de cambio; pero Obama es bastante más listo, creo, que Florentino, y ha pedido ayuda a las potencias occidentales para finiquitar a los insurrectos, al igual que el maníaco Miguel Briones ha hecho con los poetas que tenían ilusión de publicar sus poemas en la colección de poesía “Ancha del Carmen”.

Zapatero ha acudido a la llamada kerigmática de Obama, como los españoles se incorporaron al bando del alcalde de Móstoles para salvar a la patria, España, de la invasión napoleónica.

Ahora bien, aquellos y aquellas, Daoiz, Malasaña, Velarde, Agustina y Ruiz lo hicieron por España; pero los soldados profesionales y algún que otro guardia civil lo van a hacer por Obama.

Por quién moriremos, se pregunta la soldadesca, y hay un eco procedente de la Moncloa que anuncia: “por Obama”. Vaya por Dios.

Nadie debe morir por alguien o algo, pero puesto a diñarla se puede hacer por un hijo, por luchar contra los terroristas de Eta, por la igualdad, justicia y solidaridad, por la Constitución Española, por España y hasta por los que no creen en España, algunos catalanes, vascos y gallegos.

Pero morir por Obama, querido Presidente Zapatero, es una cagada, ya decía, aunque sea de paloma.

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