sábado, 22 de agosto de 2009

EL HUSMEADOR



Y porque “husmeo” soy querido y odiado, porque sé por la mirada y el tacto algo más que el resto de los mortales.

Por saber, sé cuando unas manos acarician o arañan, cuando una mirada nos mima o nos asesina.

Por saber, sé donde hay verdadera poesía o un montaje de biobliografía, críticas y alabanzas en la “sociedad de homenajes mutuos” que ha creado el mundo literario.

Por saber, sé que la integridad es algo más que una palabra o un discurso o un gesto, pues la integridad es un silencioso caminar sin desaliento ni automarginación en la intensa y gratificante de encontrarse con uno mismo.

Para mí, ese lugar de encuentro es la poesía

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