viernes, 21 de agosto de 2009

DAOS FRATERNALMENTE LA GRIPE


El deán de la Catedral de la ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, ha propuesto, a causa de la puerca gripe A que en la misa o eucaristía se suprima el abrazo fraternal de la paz, el apretón de manos o el beso en la mejilla.

Es cierto que bien porque la gente no se magrea o porque está ávida de mostrar cariño hacia el que no conoce o lo conoce en demasía, cuando el padre cura dice “daos fraternalmente la paz” se armaba un revuelo de besos, risas, búsqueda del extraño, contactos de labios en mejillas y abrazos que se pasaban de rosca.

Pero de ahí a pasar a hacer una reverencia a los más próximos y éstos a otros puede convertirse, hasta que el personal se acostumbre, en algo surrealista.

Lo suyo, lo mío, sería que el sacerdote dijera “daos fraternalmente la gripe”, y que cada uno y una opten por lo más positivo; el beso sin duda alguna. Pues de todas formas, los enamorados, los santos, no se van a acostumbrar a un “hola” y a un “adiós”.

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