jueves, 25 de agosto de 2016

De ayer a hoy... y Otegi




Ayer me encontraba enfadado y escribí un “copo” que no publiqué porque le di a una tecla y desapareció de repente; en él prometía no escribir de política hasta que don Mariano nos ofreciese su discurso de investidura, ya que la cosa pública estaba alcanzando una idiotez plomiza en la que no valía la pena perder un tiempo precioso.

         Sin embargo hoy, tras las elecciones del 16-J, ha ocurrido un hecho portentoso digno de ser proclamado a los cuatro vientos, y es que por fin, y tras más de dos meses de gorroneo infame, sus señorías han conseguido saber el escaño donde sentarse para aplaudir o patalear al orador de turno y pulsar un botoncito para votar.

         Esto no quiere decir que durante este tiempo de vacaciones en busca de la silla perdida no hayan cobrado sus honorarios, hayan tenido algunos, los más, unas excelentes vacaciones y hayan paseado sus cuerpos en taxis, trenes o aviones pagados por nosotros; así es la cruel y angustiosa vida del diputado o diputada a los que debemos respeto por ser auténticos representantes del pueblo español, siempre tan servicial y sumiso con sus delicados representantes.

         A esta exquisita delicadeza se le une el deseo enfervorecido del señor Otegi para ser elegido jefe supremo del gobierno de Euskadi a pesar de estar inhabilitado por la Justicia hasta el año 2021 para ejercer cargo electo; ya la Junta Electoral de Guipúzcoa ha declarado su inhabilitación, pero el ex presidiario está que se sube a las ramas por serlo, mientras “Podemos”, y en parte PSOE, apuestan por su posible habilitación.

         No creo, o sí, que la Justicia dé su mano a torcer y tengamos de nuevo a este “sale y entra y sale” de las cárceles españolas, aunque alguna vez algún intelectual pensó en que fuese Premio Nobel, dando sus arengas filoetarras para ser el conductor del pueblo vasco.

         En fin, cosas más raras se han visto.


        

martes, 23 de agosto de 2016

Tres formas de mirar




Existen tres formas de mirar y las tres son necesarias. La primera es mirar hacia atrás, con ella se consigue que el recuerdo se resguarde entre nosotros; la segunda es hacerlo hacia delante e intentar descubrir el futuro que nos espera; y la tercera, la que ofrece más dificultad, es tomar los ojos en nuestras manos, darles la vuelta y mirarnos hacia adentro buscando un no sé qué que dé sentido a toda nuestra existencia.

     Hoy es una fecha significativa para Rosi, mi compañera, y para mí, pues es su onomástica y aunque ahora se festejan más los “cumpleaños”, a nosotros, por cuestión de edad, nos interesa más el santoral. Hace más de sesenta años que nos conocimos y más de cincuenta que nos unimos en ese extraño vínculo matrimonial en que se comparten tristezas y alegrías. Hemos celebrado lo que el personal llama “bodas de oro”, aunque no es oro todo lo que reluce, pues en ese devenir toda clase de metales, preciosos o no, han acampado junto a nosotros.

     Si miro hacia atrás me veo en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Melilla introduciendo con tino la alianza en el dedo anular de ella. Si lo hago hacia delante observo que los surcos de nuestros rostros van formando arroyos por donde van deslizándose los años, pocos o muchos, que nos queden de existencia, años duros, de silencios, miradas de ternura, ayuda mutua y de hombros donde reclinar nuestras cabezas en soledad. Será un tiempo difícil, pero creo que estamos preparados para ello.

     Ahora bien, si tomo los globos oculares, y a modo de linterna, los introduzco en el espacio temporal del más de medio siglo vivido con ella, puedo visualizar con nitidez aquellas alegrías y tristezas a las que prometimos hacer frente y de las que hemos salido vivos, aunque a veces heridos en profundidad.

     Por ahí pasan el nacimiento de nuestra hija, la muerte de nuestros padres, el milagro de las nietas, el trabajo conjunto en el mundo de la enseñanza, enfermedades de todo calibre, alegrías y risas, silencios aplastantes, momentos difíciles de convivencia, el respeto a la intimidad de cada uno y la tolerancia como basamento del edificio que hemos construido.

     Haremos una sencilla y agradable fiesta, por ejemplo comer algo de lo prohibido en comunión con los lejanos en la distancia, pero no en el corazón, para celebrar que ya no es necesario hablar de amor o decir te quiero, pues una mirada de complicidad es suficiente y un guiño, no les digo.


lunes, 22 de agosto de 2016

PLAGIO




A los ochenta años de edad que te plagien un poema puede tener un doble efecto: alegrarte por haber servido a alguien que, presumiendo de poeta, no sabe escribir poesía y tú le sirves de ayuda para rellenar un libro de malos poemas de su autoría, y en el que brilla con luz propia de una gran constelación el tuyo, o bien enfadarte, denunciar el tema, iniciar un proceso y avergonzar al plagiador, en este caso plagiadora.

         He optado por la primera opción y por silenciar el nombre de ella, del libro y de la editorial, pues al fin y al cabo este atropello intelectual, en cierta manera me enorgullece pues, sabiendo de la posibilidad de que pudiese ocurrir, publico en Facebook todo aquello que escribo, haya sido o no publicado.

         Me entretengo, doy fe de mi quehacer literario y lo paso “pipa”; ello es un milagro que no se puede pagar con nada. Y lo seguiré haciendo y si alguno de mis posibles lectores me pregunta algo sobre poesía le contesto, si sé, con sumo agrado y me enorgullece que me llamen “maestro”, palabra que, por cierto, junto a la de “abuelo” consolidan un milagro poético no ya porque ambas palabras, “maestro y abuelo”, tengan asonancia en “eo” sino porque conforman el mayor título de sabiduría que se pueda conceder a una persona.

         Eso que has hecho no se debe hacer, pues tú misma en el poema PLAGIO de tu libro, en parte mío, dices -cualquiera sabe si también es plagiado-: “Me amotino contra la mediocridad,/ el plagio/ la falta de ideas/ el hurto de los cerebros/…”. Debes aplicarte el cuento, amiga.

         Otra cosa, cuando plagies, porque lo seguirás haciendo, hazlo bien, o sea, respeta el ritmo endecasilábico y el interno pues, sin quererlo o por no saber, estropeas el original y eso es más difícil de perdonar.

         Y ya está. No vale la pena perder ni siquiera este corto tiempo dedicado a una burda filigrana de piratería.

domingo, 21 de agosto de 2016

Toma y daca




Sé que no es lo mismo gobernar España que Madrid o la Comunidad de Valencia o Barcelona o Cádiz o un pequeñísimo municipio malagueño como Cartajima, por cierto que en la localidad últimamente citada es harto engorroso hacerlo porque cualquier “barbaridad” que cometa la autoridad al vecino con el que va a jugar por la tarde la partida de dominó, puede llevar a un cruel ahorcamiento del seis doble.

         Y dejando la anterior premisa en el frontispicio de este “copo”, no sé la causa por la que todos dan por imposible un pacto de PSOE con el “apestado” Podemos del silente Pablo Iglesias en el remoto caso que el “marianismo” salga derrotado en la inminente investidura; un servidor no lo descarta del todo porque esas formaciones políticas gobiernan unidas en un buen número de ciudades y comunidades del país y nadie se rasga las vestiduras. Ahí están los casos, entre otros menos sonados, de las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Cádiz, Alicante, etc., o algunas Comunidades Autónomas como Valencia, Extremadura, Cantabria, etc., donde con sus votos afirmativos o de abstención ambos partidos políticos han conseguido ser excelentes compañeros de viaje.

         Ya sabemos que las matemáticas están ahí y que la suma de ciento setenta y seis escaños es muy difícil de conseguir, aunque no imposible ya que desde siempre, o sea, desde los tiempos de Suárez hasta los de Zapatero, pasando por los gobiernos en minoría de Felipe y Aznar, el vampirismo nacionalista se encuentra al acecho para dar si tú me das; y aunque todo parezca que es cuestión del famoso referéndum catalanista de secesión, en el fondo del armario nacionalista, vasco o catalán, existe un libre mercado donde en el frontispicio está grabado a fuego: “yo te doy, si tú me das”.

         ¿O acaso creen ustedes que don Mariano no está hablando con algunos chicarrones del norte para ver qué pasa con lo suyo? Ocurre sin embargo que las elecciones vascas, ya a la vuelta de la esquina, o sea, cuando saquemos del armario la alcanforada gabardina, van a influir en este “toma y daca” que se traen entre manos los compañeros del PP y C’S.

         Claro que para “toma y daca” el nuevo Sevilla FC de Sampaoli que no sabe jugar a defender o a empatar, siempre a vencer. Ya saben: ¡hasta la muerte!



sábado, 20 de agosto de 2016

Cara o cruz




Antes de ir al meollo de la cuestión, permítanme decirles que las vacaciones de verano -estación previa al mayor número de divorcios-, han finalizado y ello es una buena noticia en sí misma porque amortigua en parte el finiquito de numerosas parejas. Comienza la liga de fútbol, y tras la monotonía que supone el tener que convivir veinticuatro horas seguidas con la costilla más próxima, el varón, por regla general, tiene el escape de la pelota y los once en pantalones cortos en busca de ver ganar a su equipo del alma, equipo que, a veces, importa más que otro paseo rutinario cogiditos de la manos por la romántica ribera; pero resulta que los apartamentos que se alquilan, no así los grandes hoteles, no tienen las cadenas de pago para visualizar el balompié por lo que ellos, auténticos hinchas, no tienen más remedio que ir a la búsqueda de un bar en el que cabe la suerte de poder ver a su equipo, o no, en la mejor versión “marianista”, mientras ella queda en la soledad a la espera de ver si su media naranja llega alegre, o no, por el resultado futbolero; es ahí donde empieza el jaleo.

         Es por ello, que lo mejor en ese instante podría consistir en ver la forma de cómo instalar el nacimiento, llámese portal de Belén, con la cuna vacía para ver a quién ponemos como nuevo “salvador” de la madre patria España.

         Y es que tiene “guasa”, tal como dicen por Sevilla, que por pura cabezonada de un tal Pedro cualquiera de ustedes -yo me escapo por viejo- sea designado por el índice gubernamental para ser miembro de una mesa electoral en la que, le guste o no, usted tiene que estar a la ocho de la mañana, o sea, horas después de haberse tomado las golosinas navideñas.

         Venga, querido políticos de triquiñuelas y pamplinas, déjense ya de marear la perdiz de una puñetera vez y no nos tomen más el pelo que miren que como nos cabreemos de verdad les vamos a correr a gorrazos que es lo que se merecen de todas, todas.

         Y que conste, y lo digo de verdad, que a mí me importa tres cominos votar hasta siete veces siete, o sea, siempre y a diario porque al fin y al cabo la vida es un puro juego donde todo se juega a cara o cruz; aunque aquí lo que ocurre es que no nosotros soportamos la cruz y ustedes, amigos políticos, tienen más cara que espalda.