lunes, 27 de febrero de 2017

Un día que no es el de Andalucía




Un día tal vez comprendan que cumplí, como ningún otro, mi deber nato de intérprete de una parte de nuestro siglo; y cuando lo comprendan han de escribir que en mi época fui incomprendido…”, escribe Pessoa.

No soy andaluz, tan sólo soy del útero de mi madre, pero me tocó vivir en Andalucía, lo mismo que pudo ser en Galicia; pero ya aquí ejercí de andaluz a tope, y aún hoy quedan rescoldos de aquella forma de sentir esta tierra por encima de cualquier otra, incluida la madre España que, si fuese realmente madre, no querría otra cosa sino que su hija fuese autónoma y libre.

Instalado en el poder del partido político que gobernaba la nación, lo dejé para amar a la tierra débil que, maltratada y succionada por los pueblos ricos, siempre inclinó la cerviz en busca de la limosna y del gran río, y que, aún hoy, a pesar de que ha cambiado la rama de olivo por el palo de golf, sigue postrada ante sí misma, sus rocíos y timbales.

No nos quieren, pero tampoco nos envidian; somos un ligero suspiro de fiesta y cante, de tronos y pasos, de seseos y ceceos; algo así como un muestrario del vendedor que despliega su bisutería ante la clientela.

En la actualidad, triste época de ventajistas, todos buscan poseer su voluntad, la de Andalucía, con el único deseo de  instalarse en el maldito palacete de La Moncloa. Y ella, Andalucía, aunque no se siente seducida por los bárbaros, permite jugar el papel de moneda de cambio, de ramera sumisa a las carantoñas del señorito extraño -de izquierda o derecha- al pezón de la tierra.

Y así asistimos a insultos y falsedades, y unos por aquí y otros por allí tiran de la manta que debe cubrir la fraternidad de los pueblos para dejarnos desnudos ante el frío de la codicia de la fatal posesión. Se ríen de nosotros, y nosotros lo hacemos de Andalucía en un día, como el de mañana, que hemos fabricado como nuestra gran fiesta.

“…Las naves, los aceros, las adargas./ Cuántas voces y cuánta bizarría/ y una sola palabra,  Andalucía”, es el último terceto del gran soneto de Borges a la diversidad andaluza, pero este terceto ya es historia, gloria y pasado de nuestra tierra.

El presente es pura vergüenza.


sábado, 25 de febrero de 2017

A joder que son tres días




Todo el mundo preocupado con el estado de crispación de los españoles y españolas, y nos llega el padre y la madre de todos los preservativos, no menciono la afamada marca, y nos dice la causa. Más de la mitad de la población de este país está insatisfecha con sus relaciones sexuales. La otra mitad, la que dice estar complaciente con la batalla en la cama, tendría que ser analizada en serio porque no todo el campo es orégano.

         Esto ya lo sabía un servidor desde los tiempos en que ejercía de Diputado en el Congreso sito en la Carrera de San Jerónimo. Gustaba yo de tomar café con Santiago Carrillo cada vez que la leche mediática lo permitía. Me arrimaba a él porque siempre he creído que mi aprendizaje en esto y en lo otro se lo debo a los mayores. Fue durante una sesión plenaria incontrolada, o sea, de esas de mírame y no me toques, cuando en un receso de la misma le pregunté al socarrón de Carrillo, el hombre ahora criticado por los “suyos”, a qué podía deberse tanta virulencia dialéctica. Él, con la parsimonia que le caracterizaba y con su eterno pitillo en la comisura de los labios, me dijo: “Es que el personal no folla y tampoco toma valium, y la solución está en tener siempre en el bolsillo o un condón o un comprimido relajante”.

         El personal masculino, según la jefa de Marketing de la empresa, ha dejado de comportarse como un auténtico berraco. La cosa, ya saben, anda pendulona y flácida ya que, según ella, a una cuarta parte le cuesta mucho lograr que se le ponga erecta, a casi un tercio se le aligera al momento la remontada y existe un 27% que ha perdido las ganas del apetito carnal.

         En la parte contraria y complementaria, las mujeres, más de la mitad se encuentra bien con el acurruco pasajero o la levitación mística a través del coito. Yo no me lo creo, pero bueno. Las hay que sienten dolor durante la penetración y existe un montón que disimula la mar de bien.

         Me sorprende que en todo el estudio que han hecho los expertos no aparezca en ninguna línea la palabra amor, y mira que todo dios dice la misma tontería, eso de “vamos a hacer el amor”, otra memez del siglo XXI.

         La única forma que vislumbro para que la cosa sea como nos la imaginamos sería volver al nacional catolicismo, o sea, creer que el traqueteo es pecado, porque no le den vueltas al meollo, lo que nos pirra es lo prohibitivo, ya saben: ¿o no?


viernes, 24 de febrero de 2017

No vale la pena, Manuel




No vale la pena Manuel, Manolo, que yo pierda el tiempo hoy escribiendo sobre Iñaki, la Infanta, su sentencia y su cómoda vida que les espera en Suiza, paraíso para nosotros totalmente prohibido.

         Estarás conmigo Manuel, Manolo, que para qué vamos a perder el tiempo sobre la llamada “purga” de fiscales, gente que teóricamente defienden al pueblo llano que, según los “entendidos” en la problemática, está teniendo lugar en estos días de lluvia de barro.

         Qué decirte Manuel, Manolo, sobre el fiscal Horrach y el juez Castro sobre  el simplón cabreo que tienen ambos, cada uno en su misión, a la vista de la sentencia de las tres magistradas de turno.

         Y fíjate Manolo, Manuel, que la justicia ha dictado sentencia contra todos los beneficiarios de la famosa tarjeta del personal de Bankia, a saber: Rato el magnífico, Blesa el “tapado”, Virgilio el exministro socialista, y la tira, ya sabes: el personal del PP, PSOE, IU, CEOE, IU, UGT y CCOO, mientras nosotros, tú y yo, también nuestro común amigo “el Pollo”, estamos lampando por una tarjeta para poder aparcar por este vecindario cercano a la Virgen de la Zamarrilla, ya sabes: la del “Emilio” que se apunta a un bombardeo en las cercanas Cofradías.

         Y a ti y a mí qué nos importa este trajín de sinvergüenzas que van y vienen, se esconden y aparecen al ritmo de suculentos mariscos, bragas malvas, mordidas de Espinar -el papá del de Podemos-, compras de ropa interior que forman, y formarán, parte de nuestros eróticos sueños que jamás llegaremos a consumar.

         Lo nuestro Manuel, Manolo Martín, hombre noble, católico y hereje, es saber que mañana tú por bético y un servidor por sevillista, nos jugamos  gran parte de la Liga Santander; por ello, dejando aparte la liguilla de sinvergüenzas que pululan por nuestra santa tierra española, te has tirado un detallazo en la antigua calle Pellejeras, hoy Peso de la Harina, cuando en un acto de nobleza que te honra me has invitado a un heroico JB, eso sí, algo pobretón, pase lo que pase mañana alrededor de las seis de la tarde.

         Entiendan de una vez, capullos de la política, que por encima de lo que llaman política dos adversarios de verdad, uno bético y otro sevillista, se conjuran para seguir siendo amigos pase lo que pase; pero eso sí y que conste: paga el bético.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Antes y después del Golpe del 23-Feb-1981




Estas palabras que a continuación transcribo fueron pronunciadas por mí durante la investidura de D. Leopoldo Calvo Sotelo y están reflejadas en el Boletín Oficial de las Cortes y en el libro de mi autoría “18 horas con Tejero.

() decir política equivale a decir ciencia de lo mudable y relativo; una ciencia que está sujeta en sus conclusiones prácticas al hoy y al pueblo. Y hoy gran parte del pueblo andaluz está por negar esa confianza a UCD (…) Yo, como representante de una parte del pueblo andaluz en Málaga, sí quiero ser coherente conmigo mismo, pero esencialmente con Andalucía y tengo la obligación de alinearme con él y anunciar mi voto negativo al programa de UCD presentado por el señor Calvo Sotelo…

(…) mi voto será negativo porque frente al terrorismo de la metralleta y de la goma 2 (…) Andalucía vive en sus carnes el más vergonzante de los crímenes, el del pobreza (…) y el del paro, marginación, emigración y un largo etcétera imposible de describir. Y usted señor, Calvo Sotelo, no ha presentado soluciones estructurales para romper de una vez, y para siempre, la dialéctica entre pueblos ricos y pueblos pobres...

(…) en segundo lugar, porque Andalucía no padece una grave situación socio-económica coyuntura originada por la crisis del petróleo, sino porque sufre una gravísima problemática estructural, agravada por la coyuntura de la crisis, y que solamente se puede resolver aplicando un binomio: a problemáticas estructurales, soluciones estructurales…

(…) y en tercer y para finalizar, mi voto será negativo porque en Andalucía hay que realizar una auténtica relación de adultos (…) Yo tengo claro, señor Presidente, señoras y señores diputados, que Andalucía, mediante una auténtica profundización de su cultura, de su historia -que la tuvo y la tiene- y de su actual realidad, puede ser cambiada; pero ese cambio pasa necesariamente por los andaluces, pues a ellos prioritariamente les interesa cambiarlo. A otros les interesa que siga como hoya de subdesarrollo en un país que no es rico, pero que tiene estructura capitalista…

“(…) Se suspende la sesión. Eran las nueve y cincuenta cinco minutos de la noche. B.O. de las Cortes.

Un servidor de ustedes mantuvo su NO antes y después del intento de Golpe de Estado.

Y todavía hoy, pasados 36 años del triste suceso, mantengo mi posición rebelde respecto a esta Andalucía de pandereta y pobreza.

Así me va, pero me complazco en ello.





martes, 21 de febrero de 2017

Gérson, mi perro de las noches amarillas




“Ya no mirará Gérsom,/ mi perro de las noches amarillas,/ los claros horizontes del sudeste./ Nunca verá a la noche en su encuentro alargado/ con la orilla del mar./ Quedará nuestro aroma/ por las sienes de la ribera”, son unos versos de mi libro “Sílabas de marzo”.

         Fue un regalo, un don, un milagro, el fiel acompañante de las noches de soledad, el mudo testigo de los días de locura, el amigo leal que atendía a los versos del Walt Whitman que yo leía desde la duna más alta de la playa donde el viento silba nácar, el que desperdigaba a las gaviotas que posaban sus tenues huellas sobre la blanca arena, el que galopaba las marismas a través de los juncos alborozados, el único asistente a la eucaristía del sol y la espuma.

         No comprendía nada de lo que pasaba, pero estaba junto a mí. Seguro que su instinto, su juego, su alegría estaban más cerca de su amita, pero permanecía en la vieja y sagrada con sus ojos fijos en el ficus que nos abrazaba.

         Pero hoy el día pesa un poco más. Tiene una peculiar sensibilidad. Hay sol, pero la sombra lo ampara y detiene su calor, su luz.

         No sé decir que se ha muerto mi alma esta mañana de diciembre un poco más que ayer. Respiro menos, suspiro más y lloro algo mientras tecleo esta columna de amistad, amor y esperanza, porque la muerte no detiene la vida, tan sólo aparca la existencia.

         En casa vamos a llorar, y mucho, y es bueno que lo hagamos. Se nos han ido doce años de compañía, de lealtad a toda prueba, de ladridos y balanceos arrolladores de rabo, de danzas alrededor de la galleta de alborozo. Es muy serio y más triste lo que estoy escribiendo.

         Descanse en paz quien existió en plenitud.

Nota: Este “copo” fue publicado en 1997. Hoy, cuando tantos hablan de amor al perro y mascotas, lo reproduzco y dedico a Encarna Cantalejo, una amiga de Fb.