viernes, 24 de mayo de 2013

Exorcismo


            Nadas más ha sido aparecer Aznar por Antena-3, Zapatero entrevistado en RNE por Luis del Olmo y el  ex juez Garzón afirmar que es tiempo de meterse en política, para que el cardenal Rouco haya “investido” ocho exorcistas para la Comunidad de Madrid.

            Como un maremoto, los elegidos para expulsar demonios se han puesto a estudiar el “Ritual renovado de Exorcismos” que el beato Juan Pablo II publicara en 1998 y, por si los diablillos tienen cuernos y rabo, van a empollarse en los rituales de 1614 y 1952 que son menos blandengues para con Luzbel.

            Otro exorcismo, esta vez político aunque no exento de extrema religiosidad, es el que ha practicado el Parlamento de Andalucía que, por vez primera, sus integrantes se han puesto de acuerdo para largar al cura Chamizo, Defensor en funciones del Pueblo Andaluz, a una sacristía ramplona; y es que este sacerdote gaditano se pasaba tres pueblos a la hora de criticar a la clase política al definirla como casta que se dedica a estar todo el día de peleas y hostias, sin importarle lo del pan nuestro de cada día; en su lugar, ha sido elegido por unanimidad el señor Maeztu, ex sacerdote, hecho que me lleva a opinar de la larga magnanimidad que la Junta tiene con el hecho religioso.

            Los expertos en cuestiones demoníacas afirman que el numero uno es el padre Amortn, residente en el Vaticano, que tiene la fina teoría de que el demonio permanece escondido y que por eso actúa de forma remolona y cuando menos se piensa, porque la mayoría del personal no cree en su existencia.

            Aunque se afirma que el Papa Francisco no ejecutó el otro día exorcismo alguno con una pequeña, sí es cierto que cargó el lanzallamas de las lenguas de fuego contra un posible ser extraño que convivía con la citada niña.

            En fin, que de la noche a la mañana, o sea de Aznar a Garzón, pasando por Zapatero, el eterno cardenal de Madrid, por lo que pueda ocurrir, ha puesto de moda la figura del exorcista en pleno siglo XXI.

            Y si todo esto del demonio pinchapapas fuese cierto, me pregunto: ¿no sería mejor expulsar de este país a tantos vivales sueltos que pueblan nuestras calles?



jueves, 23 de mayo de 2013

Bajo Lupa, la juez Alaya


          Por los juzgados de Sevilla camina la juez Alaya con su carrito de mano donde, parece ser, porta algunos papeles del caso de los EREs fraudulentos andaluces; erguida, imparable, majestuosa, con la mirada fija en un infinito de muy difícil definición, ajena a las cámaras y con una extraña belleza que hace que media Andalucía la ame y la otra media, la odie; pero toda ella, me refiero a la tierra de María Santísima, practica la espera ante su definitiva decisión judicial.

            Acusados, imputados, sospechosos, gobernantes, sindicatos, abogados y más de cuatro tapados, consumen cantidad de tranquilizantes mientras esperan su llamada para ser interrogados por la juez en esas macro entrevistas que tienen una duración media de ocho horas largas.

            Todos esperan el desenlace final, pero éste se va haciendo demasiado largo; bien por la complejidad del mismo o bien por una extraña enfermedad que padece la magistrada.

            Es por ello que don Gonzalo Moliner, Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, ha expresado que “de momento” no piensa abrir expediente disciplinario a la juez Alaya, pero que si el asunto de marras se sigue demorando tomaría medidas extraordinarias contra tan bella representante de la Justicia.

            Que no me la toquen, por Dios, que no me la toquen pues parece ser la única con capacidad suficiente para confeccionar una única madeja con tanto corrupto suelto. No la toque, no lo insinúe, no deje caer ese “de momento” tan extraño que ha soltado usted, señor Moliner, tal vez en un lapsus de posibles deseos contenidos.

            Sabemos que, ante tamaño choriceo que se esconde en los papeles de la juez Alaya, ustedes, o quién sea, le han asignado dos jueces de refuerzo y, también sabemos, que ella, oh ella, ha renunciado a uno de ellos.

            Las prisas, en asuntos de tantas toneladas corruptas de millones de euros, imagíneselo, señor Moliner, en monedas de cincuenta céntimos, no son buenas. Hay que afinar mucho, más todavía y, sepa usted, seguro que lo sabe, que el pueblo andaluz es paciente por naturaleza.

            No tenemos prisa alguna, pero si deseamos Justicia y, hoy por hoy, este caso de los EREs andaluces creemos que está en buenas manos, qué digo buena, buenísimas.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Y fue la luz



           La boda de la hija de Aznar fue, en su momento, un fasto innecesario para un Presidente de Gobierno que parecía austero en su forma de vida; en la actualidad, dicha ceremonia alanza visos de locura e ineficacia política que puede enterrar la vida política de la alcaldesa de Madrid, señora Botella, y mermar el conato de deseo del ex presidente de volver a la primera línea de la política española.

            Creo que no existe persona alguna que no haya metido alguna vez la patita a lo largo de su existencia y que, si pudiese, intentaría borrar dicha metedura de su currículum; desde luego que a un servidor de ustedes le haría falta una buena cantidad de estropajo para llevar a cabo mi propia limpieza.

            Aznar fue un buen Presidente de Gobierno durante el cuatrienio 1996-2000, tan bien lo hizo que en el cambio de milenio obtuvo una gran mayoría absoluta; sin embargo, fue a partir de ese instante, tal vez porque el poder casi absoluto se le subió a la chorla, cuando cometió cuatro o cinco tonterías, diría yo que barbaridades, que acabaron con su hegemonía, claro es que sin olvidar el tristemente famoso 11-M que terminó por sepultarle cuando el pueblo, inducido por la oposición, colocó la copulativa “y” griega entre guerra de Irak y matanza de Atocha, uniendo ambas tragedias.

            Uno de sus errores, tal vez el más grave, fue el clic que sonó en Las Azores con sus amigos Bush y Tony Blair y, auque es cierto que poco hizo, por no decir nada, el ejército español en aquella guerra contra Sadam, lo pagó en las urnas el lánguido Rajoy; otra imbecilidad fue la sentada, piernas arriba, en el rancho de Texas del Presidente de los EEUU, puro en ristre y por último, la boda en cuestión que de nuevo salta a la actualidad por los treinta y siete mil pavos, aseguran, que los dueños de la “depuradora” Gürtel, Correa y El Bigote, regalaron para que hubiese luz a toda pastilla en la ceremonia y posterior bacanal.

            Y donde hubo luz, hoy existe oscuridad, por no decir tiniebla, porque a ver quién me explica qué hacían dichos mangantes en aquella boda en la que el padrino de la misma ha insinuado que tiene el gusanillo de querer volver a la política activa.

martes, 21 de mayo de 2013

Coplillas políticas V (Romance de "La boda de El Escorial)



La boda de El Escorial

El capitán de la Gürtel,
impenitente truhán,
con su flamante levita
firmó en la boda en que Aznar
fue padrino con Botella
de su pequeña y Agag.

Llegaron de todos sitios:
unos vestidos con frac,
damas, ministros, banqueros
todos listos para entrar
en el templo consagrado
para al Bigote sentar.

Hoy nos dicen los papeles
que el flamante capitán
regaló a su amigo Agag,
con la pasta de nosotros,
una buena morterá.

El pueblo va preguntando
¿será mentira o verdad?
Mejor estar calladitos
hasta saber la verdad,
no sea que Gallardón
nos aplique su ley ya.

Para vergüenza de España
y de sus hijos sin pan,
estos hechos ocurrieron
por tierras de El Escorial
donde el sol no se ponía
en esta mierda real.

Fuente. El País, en el día de san Teopompo
NOTA: "Id, predicad y cantad"

José García Pérez

Coplillas políticas IV (Soleá del poder al pueblo)



Con tanta revolución,
os juro por mis tijeras
que os recorto el corazón

José García Pérez

Coplillas políticas III (Fandango a Wert)




Me voy contigo a rezar
para saber religión
si en vez de darme un notable
me das un poco jamón


José García Pérez


Coplillas políticas II (Fandango a Rajoy)




Tú tienes cuatro tijeras,
yo tan sólo cuatro versos,
tú tienes mucho poder,
yo tan sólo tengo al pueblo

José García Pérez