jueves, 22 de febrero de 2018

Jubilados en lucha




El PSOE de Zapatero nos congeló la limosna a los jubilados, y el PP de Mariano entreabrió la puerta del congelador con un 025% de subida de la dádiva estipulada, o sea, una viruta de calderilla que no alivia nada ante la subida de precios e impuestos indirectos y otros que van directamente al corazón, me refiero a los fármacos que están en estudio, y además agradecido a los prebostes de la economía.

          Tras más de cuarenta años de servicios en los distintos ministerios de Educación, de pasar hambre por los años 50 del pasado siglo, de impartir clases particulares a estudiantes de “enseñanza libre” para llegar con dignidad a fin de mes, de aprobar cuatro oposiciones, a saber, de ingreso en el escalafón de maestros nacionales, de otra llamada a “plazas de más de 10.000 habitantes”, de profesores de escuelas anejas a las Normales (algun@s no saben de lo que escribo), de aprobar aquellas del exterminado Cuerpo de Directores Escolares por orden de Felipe González, y de ser nombrado por Consejo de Ministros Vicepresidente del Consejo Nacional de Educación, después de todo eso y de seguir afilando la punta del lápiz para dividir la mezquina cantidad por treinta puñeteros días que tiene el mes, cabe preguntarse: ¿de qué entró un servidor en el Magisterio Nacional?

          Y el detalle es que tenemos que estar agradecidos a izquierdas y derechas porque la manduca -las habichuelas que decía mi padre- la tenemos asegurada, pues todo es cuestión de no sobrepasarse y creer uno que es el rey de los tiesos; aunque conviene y es justo decirlo que cuando uno observa el horizonte de personas que conoce y no llegan a fin de mes, queda un servidor convertido en una manifestación sagrada ante tantos seres mirando los lunes al sol y que no llegan a primero de mes, incluyo a jubilados que cobran miserables pensiones.

          Más todavía, con tan poco como tenemos asistimos, un mes y otro también, al milagro de la multiplicación de los panes y los peces -aunque estos últimos sean morralla-, pues gracias a este ejército de mutilados frenamos, con aportaciones a nuestras familias, la auténtica revolución que este país necesita.

          No politicen la rebelión de los jubilados porque esta es una cuestión de Estado; pacten lo mejor o lo que puedan, porque lo único que nos falta sería recibir algún que otro porrazo por echarnos a la calle, miren que ya no estamos para carreras, tropezones y cosas de antaño.

           Y ha muerto Forges.


miércoles, 21 de febrero de 2018

Anna Gabriel





Los expertos en psicología afirman que el desequilibrio de las personas nace cuando existe un cierto abismo entre lo que se piensa y aquello que se hace; y puede ser que por una vez los teóricos de la sabiduría lleven razón, lo digo porque a nivel personal me siento realmente frustrado cuando sé lo que debería poner en práctica y hago caso omiso de ello, o peor todavía: cuando realizo lo contrario.

          Viene el párrafo anterior a cuento por la fuga que la exparlamentaria de las CUP, Anna Gabriel, ha realizado a Suiza por motivaciones políticas y un cierto temor, fundado, a ser alojada en el trullo. No será un servidor el que la tilde de cobarde, pues tiene todo su derecho para intentar eludir dicho calvario.

          Lo que no llego a comprender del todo es como Anna, anticapitalista de pura cepa, ha elegido la citada nación, santo y seña del capitalismo mundial como el mejor lugar para conseguir tan honroso fin, a no ser que se haya dado cuenta que en Suiza existe más democracia que en Corea del Norte, lo que no deja de ser un gran descubrimiento.

          Otra cosa bien distinta que no entra en mis entendederas es que haya transformado su imagen de manera radical, aunque es claro que, entre los radicales, sean de derecha o izquierda, ese cambio se produce de manera cotidiana.

          Cuando la veía transitar con ese uniforme de camisa negra fascista -no es que ella lo fuese, aunque del comunismo rancio al fascismo ramplón solamente existe un paso- y raído vaquero saludando puño en alto más ese extraño peinado que portaba, a la nueva imagen que presenta, melena suelta al aire suizo y sonrisa matizada con hoyitos en las mejillas existe una enorme diferencia con la Anna de toda la vida.

          En fin, cosas veremos sobre la famosa DUI catalana que nos sorprenderán más: para botón de muestra ahí tenemos la declaración del muy honorable Artur Mas.

martes, 20 de febrero de 2018

Luis de Guindos y más gente




El PSOE de Pedro Sánchez ha dotado, según los expertos, a la militancia, o sea a la “fiebre”, de todo el poder que hace poco tenían los barones y baronesas territoriales; personalmente, siempre que se cumpla, me parece fenomenal eso de traspasar o trasvasar el poderío a las bases del partido.

          Dicen, y yo me lo creo, que el próximo vicepresidente del Banco Central Europeo será el popular, es un decir, Luis de Guindos, ministro hasta ahora del gabinete del señor Rajoy.

          La pequeña “guerra” por ocupar ese codiciado sillón estaba entablada entre un irlandés, me niego a transcribir su nombre, perteneciente a esa nación casi paraíso como Miami, y el citado hombre al que parece haberle tocado la “guinda” tras la retirada del “hombre tranquilo”, buen film, después de saber que no tenía nada que hacer.

          Personalmente me resulta algo chocante que el señor NO y “que quieres que te diga más” no haya propuesto a las bases, entre las que se encuentra la “mandona de Susi” si apoyaban o no al “españolete de Guindos” o al irlandés de marras, nada de nada al menos eso me dice mi buen amigo y fiebre socialista Luciano.

          De manera que los eurodiputados socialistas “españoles” le van a dar calabazas a don Luis al tiempo que los sociatas lusos, portugueses para entendernos fielmente, van a darle un sobresaliente a “de Guindos”, ya saben: “son las cosas del querer”.

          Ni que decir tiene que la chavalería de Pablo Iglesias, el padre del asalto al cielo, va a realizar un corte de mangas en condiciones a don Luis; vamos, que España no está para idioteces.

          No ejerzo mi derecho a opinar, porque ese derecho, entre otros, también lo he perdido por mor de cumplir más de ochenta tacos, solamente me atrevo a narrar lo sucedido o que pueda ocurrir, aunque tal osadía sea un puro entretenimiento.

          ¡Y viva Villa! Jajaja