sábado, 3 de diciembre de 2016

Autoprólogo y justificación de Ausencias (IX)




... Qué cojonudamente, con perdón para las almas puras, lo pasábamos en La Dehesa ­-nuevo lugar de encuentro- con un buen yantar y caldo a discreción al confabular, hecho muy de poetas, e intentar hacer realidad aquella máxima del Mayo del 68: “Que nuestros sueños sean sus pesadillas”; los adictos a la madrugada, entre ellos este que escribe, terminábamos dando cuenta de los sones de la Catedral en ese recinto que es algo más que un bar o cafetería, me refiero a Puerta Oscura; de allí nacieron muchas realidades que parecían imposibles y que, por su extensión, es difícil de relatar.

Echó el candado DIARIO MÁLAGA y nuestro trabajo quedó resentido, pero para situaciones de dicha índole nada mejor que internet, y nos pusimos a remar por sus océanos; creamos una página web y seguimos con el suplemento boga que te boga haciendo la travesía de  forma conjunta y de manera seria y ordenada; pero ya no era lo mismo porque el papel queda y se pasa de mano en mano, e internet, aunque importante, puede quedar reducido a la nada o, lo que peor, ir a la deriva.

En cuanto a las columnas, mi psicoanálisis preferido, busqué acomodo en la triada de periódicos locales, Sur, La Opinión y Málaga Hoy pero en ninguno de ellos fui acogido a pesar de que mi colaboración la ofrecí gratis; Frías, entonces director de la prensa decana, hizo mutis a mis requerimientos escritos y telefónicos; Méndez, director del periódico del grupo Joly, argumentó que tan sólo colaboraban periodistas de profesión, y con el de La Opinión, creo apellidarse Mayoral, mantuve una grata conversación que quedó en nada.

Sarria, siempre preocupado por mi estado de ánimo, me recomendó que mandases los copos  www.diariolatorre.es, hecho que realizo hace años, al tiempo que también se publican en www.diariosigloxxi.es; sin embargo lo que más me entretiene es el blog donde cuelgo todas los copos, algunos poemas y otras bisuterías que estime oportunas; y me siento bien.

La causa de esa satisfacción es que existe una empresa que se dedica a estudiar la influencia de los blogs en la ciudadanía, empresa que rastrea 5.000.000 de blogs y que en ese rastreo el mío ocupa, por ahora, el puesto 19.600 y que en la información que otorgan mensualmente sube que te sube y yo, lo que son las cosas, me conformo con tan poca cosa; si usted, posible lector, ha llegado en su lectura a este punto puede pinchar el copo de pepe y se encontrará con dicho blog...

                                                                                                             Continuará

viernes, 2 de diciembre de 2016

Ojo con la coca-cola




Pablo Iglesias ha pedido a los españoles que no consuman coca-cola hasta que no se arregle el conflicto laboral que mantienen trabajadores y empresa; para ello se ha personado, junto a trescientos trabajadores de la multinacional, en la sede del PP en calle Génova repartiendo abrazos y besos a diestro y siniestro.

         No estoy muy ducho en esta trifulca laboral, pero creo, sin que sea dogma de fe, que la sede de un partido político no es el lugar más adecuado para resolver asuntos de este formato; mejor la huelga, el parlamento o la negociación con la empresa que vomitar la culpa contra los trabajadores del PP en calle Génova.

         No soy muy amante de la coca-cola, pero creo que pedir al pueblo español que se abstenga de ingerir tal bebida me parece un despropósito; mejor sería solicitar, y más en estos tiempos de pingües beneficios publicitarios, que los medios de comunicación -prensa, radio y cadenas de televisión- se abstuviesen de publicitar durante estas navidades semejante bebida “yanqui” que ha venido a desbancar en parte al buen moka, incluido el rico pucherete de pueblo; pero claro, si eso hiciera el que desprecia la Constitución Española se iba a encontrar con la horma de sus propios zapatos.

         Lo cierto, se ve venir, es que vamos a tener una infección de “pablitis” de mucho cuidado a la que habrá que prestar una cierta atención no sea que la agarremos en estas navidades. España para ellos, los “podemitas”, va a quedar reducida a “Madrid y sus confluencias”, y es por eso que el tal Pablo, más besucón que nadie, no va a asistir a la recepción que tendrá lugar el “Día de la Constitución” en la Carrera de San Jerónimo, y disimula su careto enviando a Echenique y Carolina a tal evento.

         Y digo yo, que viene a ser como decirlo nadie, que por qué no nos han invitado a “los últimos de Filipinas” -corriendo nosotros con los gastos- que quedamos de aquellos lejanos tiempos de 1978, o sea, los que parimos el “candado” que tanto trabajito costó para poner de acuerdo a franquistas, tardofranquistas, centristas, socialistas, comunistas de fuste, nacionalistas y, por último, al pueblo español.

         Un servidor iría con mucho gusto, me colgaría al cuello la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional y no tomaría, por mor de Iglesias, ni una bendita coca-cola.


        

Autoprólogo y justificación de "Ausencias" (VIII)





... Quizás por la labor realizada en Papel Literario, fui requerido por Julián Romaguera, director de DIARIO MÁLAGA, para ver si deseaba colaborar de forma altruista con una columna de opinión semanal, que después se convirtió en dos y, más tarde, en diaria; así comenzó mi etapa de columnista en la que sigo porque me da la vida, aunque no parné.

Pensando en qué título genérico podrían identificar a la columna, pensé que El Copo -arte de pesca netamente malagueño- podría definirla bien, pues al igual que la cantidad variada de pececillos que se arrastra al tirar del copo, podría ser un nombre propio de esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia por la mixtura de temas que podía tratar en él. También, aunque semanalmente, si no recuerdo mal, formaron parte de esa tarea Morales Lomas, Francisco Peralto, García Velasco, Alberto Torés y Benítez Villodres, se escapa a mi memoria si Sarria también formó parte de la tacada de columnistas, aunque creo que sí.

Tal serie de coincidencias nos llevó a constituir el llamado GRUPO MÁLAGA que inicialmente estuvo conformado por los nombrados anteriormente más Rafael Ávila, y posteriormente Antonio J. Quesada y el gran lector José Luis Amores; por internet circula otra historia que clasifica al GRUPO MÁLAGA en tres épocas, pero, creo, sobra la primera de ellas; claro que la última afirmación es un suponer pues no tengo constancia de ella.

Lo que sí aseguro es que nuestro lema fue: “si uno mete un gol, gana el equipo”, frase que venía a decir que dejáramos entre nosotros posibles egoísmos y vanaglorias personales, vicios propios del mundo de los poetas; qué buen recuerdo de aquella época en La Cabaña, pero rápidamente aquella consigna se vino abajo cuando uno de sus miembros se retiró del mismo cuando, sin explicación alguna -tampoco era preciso darla-, fue galardonado con el Premio de la Crítica de Andalucía; más tarde, otro miembro del Grupo, se largó sin motivo alguno que yo sepa y fue pregonando por todita Málaga y buena parte de Andalucía, especialmente por tierras de Almería, lo malo malito que es un servidor.

Quedamos en el sarao Morales Lomas, Pepe Sarria, Carlos Benítez, García Velasco y el autoprologado, y fue entonces que Quesada y Amores, con sus  incorporaciones  a Papel Literario, también formaron parte del grupo, aunque la presencia del segundo fue efímera dejó un grato recuerdo por el rigor de sus conversaciones literarias...

                                                                                                           Continuará

jueves, 1 de diciembre de 2016

Y de repente: Diciembre




Respeto al máximo a todas las personas que afirman que no les agrada el mes de diciembre por lo que tiene de nostálgico al no poder disfrutar de la presencia de algunos seres queridos en tan señaladas fechas; no es mi caso, y miren ustedes que un 24 de diciembre murió mi querido hermano Fernando.
             
            Me encanta diciembre porque mi chorla se llena de recuerdos inolvidables en su última decena; me vienen a la memoria tantas y tan variadas imágenes de todas las etapas de mi vida que me recreo en ellas en un intento de hacerlas vida de nuevo.
            
           Ya sé que estas cosas no se llevan en las grandes urbes, tal vez tampoco en las medianas localidades, pero sí en las pequeñas casas mata de los barrios obreros, como aquella en la que viví mi infancia y la que dediqué alguna que otra nana, como aquella que decía: “Casa verde hogareña,/ mi casa mata,/ la del arroz con leche/ y la tisana.”
            
           Otros tiempos, otras costumbres y otros valores que añoro, aunque la libertad estuviese esquilmada; pero yo, pequeño rapaz mocoso, todavía no sabía de valores como ese, y lo pasaba pipa ayudando a la señora Antonia darle forma a la masa para confeccionar unos perfectos mantecados que después llevábamos a la panadería de Teresa, engullendo unos borrachuelos sin cabello de ángel o rociando mi boca con un puñado de ricos piñones y sabrosas peladillas.
            
           Gozábamos de lo lindo construyendo el belén que tenía un nacimiento, la estrella, un papel azul que significaba el cielo y confiaba en que el Mago Baltasar me trajese un par de colts del 45, bastante más pacíficos que esas maquinitas de hoy que te otorgan miles de puntos por matar soldados.

              Y los villancicos, ¡oh los villancicos!, con zambombas y panderos acompañando al que cantaba siempre mi madre. Qué dulzura escuchar: “Por los caminos del cielo/ se pasea una doncella/ se llamaba Encarnación/ porque Dios se encarnó en ella”.
            
             Un jolgorio de sencillez, o sea, el cielo entre nosotros; cielo que me afano en recrear para la “pastora” y un servidor de ustedes y de la verdad.

www.josegarciaperez.es


Autoprólogo y justificación de "Ausencias" (VII)




 ... Vamos, que por esto o por lo otro, la verdad es que en Papel Literario colaboraron toda una serie de prestigiosos críticos de forma altruista, al tiempo que los pioneros fueron dejando de hacerlo; pero no hay mal que por bien no venga y, como caídos del cielo, asentaron sus reales en el suplemento los escritores malagueños y/o residentes en Málaga: Francisco Peralto, Alberto Torés, F. Morales Lomas, Antonio García Velasco, Carlos Villodres y el incombustible Pepe Sarria que, junto a otros colaboradores habituales, caso de Mª Victoria Reyzábal, otorgaron al suplemento un asentamiento estable, y razonable en calidad literaria; podríamos definir este espacio de tiempo como la segunda época de Papel Literario.

Anterior a estos acontecimientos, en el año 1997 y gracias a la gran ayuda de José Sarria, la editorial Corona del Sur que regenta Francisco Peralto publicó la antología de mi autoría “… y el Sur (La singularidad en la poesía andaluza actual)” en clara contestación a otra del crítico literario José Luis García Martín, en la que dejaba en mala situación, en el silencio, a los poetas andaluces que pertenecían a la corriente de la experiencia o que iban por libre, sino “… y el Sur presentaba un grupo de poetas, hasta treinta, con voces bien diferentes entre los que nombro a Manuel Alcántara, María Victoria Atencia, Juana Castro, Domingo F. Faílde, Francisco Fortuny, Antonio Hernández, Rafael Guillén, Aurora Luque, Manuel Mantero, Pilar Paz Pasamar, Francisco Peralto. Ríos Ruiz, Ruiz Noguera, José Sarria, Soto Vergés y Juanjo Téllez, entre otros, hasta llegar a la treintena.

Dicha Antología llevó al blandir de espadas en “guerra” abierta entre los poetas de ambas tendencias, aunque en “…y el Sur” no existiera esa maníaca costumbre de colocar a los de un bando y olvidar a los del otro.

Entre otras afirmaciones en el prólogo de “… y el Sur” -aquello sí que fue un prólogo y no esta historia macabea- afirmaba: “… El Sur, caracterizado por una forma de ser, siempre fue -sigue siéndolo- un manantial de creación poética que ha regado buena parte de los páramos de la España lírica. Ello no quiere decir que la poesía escrita por andaluces sea idéntica o similar entre ellos. Un ejemplo de su singularidad latente en este siglo (XX) son los casos de Juan Ramón Jiménez, los Machado, Aleixandre, García Lorca, Cernuda o Alberti, por señalar los más significativos y universales. Nada es igual en ellos, y todo es arrebatadoramente bello y diferente. Todo es poesía…”...

                                                                                                            Continuará